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Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 18
    Agosto
    2014

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    El DJ, David Jetta

    Pagaría con gusto 50 euros por no asistir a un concierto o como se diga de David Guetta. De ahí mi estupor al contemplar a miles de mallorquines defraudados, tras abonar esas cantidades para librarse del pelmazo francés. Lo grave no es la estafa ni las reclamaciones, sino que un porcentaje notorio está dispuesto a dejarse engañar de nuevo a la primera oportunidad. Por no hablar de la tentación de descargar el desaguisado sobre la mafia rusa, cuando el primer responsable es el pinchadiscos que daba nombre al recital o lo que sea. Cómo saben los exculpadores que artista y organizadores no estaban compinchados, si trabajan juntos. (Reconozco que me expreso con cierta espontaneidad, porque no existe un solo ser humano que simultanee la devoción por el DJ –David Jetta– con esta columna. Y si lo hay, le prohíbo que siga leyendo).

    El mantra contemporáneo dicta que nos engañan los políticos. La estafa de la audición o como se oiga de Guetta demuestra que nos enreda cualquier pícaro que se lo proponga, y encima le ensalzamos. En una democracia avanzada, el regreso del disyóquey a la isla hubiera servido para llevarlo a comisaría, y pedirle explicaciones sobre el dinero que su iniciativa cobró a los mallorquines por servicios no rendidos. En cambio, en nuestra fancracia se reúnen cuatro mil personas para jalear al sospechoso, en cuyo nombre se ha desvanecido una fortuna. El mito debe continuar.

    Al final, nadie es culpable, así en el escándalo del pinchadiscos como en la otra política. Si el creador de músicas ajenas fuera obligado a devolver cada entrada sellada con su nombre, en la gira siguiente se rodearía de promotores con algún escrúpulo. En la farsa vigente, todos brillan inmaculados, Guetta o Gowex o Pujol. El refinado olfato de los timadores les permite localizar las geografías en que sus tretas serán recompensadas. Nos conformamos con la limosna del DJ, porque también deglutimos a Cospedal sentenciando que la caja B no es del PP, sino de Bárcenas. Es decir, que los goles de Raúl no los marcaba el Madrid. Y un largo etcétera, que daría para un remix del avispado Guetta.

     

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