Blog 
Al azar
RSS - Blog de Matías Vallés

El autor

Blog Al azar - Matías Vallés

Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

Sobre este blog de Mallorca

Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


Archivo

  • 17
    Octubre
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    El carril besos

    Pecamos de tacañería al enumerar las inevitables ventajas de la crisis. Entre ellas, la austeridad económica conllevó la moderación de la efusividad afectiva. A tono con la pesadumbre y el pesimismo ambientes, las parejas paseaban sin abrazarse, sin trenzar sus manos y, sobre todo, sin enredar sus labios en la siempre torpe ceremonia del beso. Pues bien, esta envidiable contención urbana se ha frustrado repentinamente, y alguien tiene que ser el primero en denunciarlo. Por donde quiera que vayas, tropiezas con parejas abrazadas de labios para abajo, confundidas en sus cuerpos y sus sentimientos sin importarles el qué dirán. Lo diremos, de todas formas.

    La situación pierde virulencia si estás en la posición de besante o besado. Ahora bien, el trance más frecuente te obliga a desfilar junto a estos dúos en refriega mientras circulas con alguien a quien no estás besando, lo cual plantea una etiqueta incómoda. No siempre te apetece besar a la persona que te acompaña para armonizar con el entorno, aparte del riesgo de bofetada. Ajenas al conflicto que generan, las parejas permanecen besadas durante horas, y me da miedo regresar al día siguiente por si las encontrara en idéntica posición. Y ni siquiera es primavera, la coartada del panfilismo. La preservación de los peatones exige que la mitad del carril bici se reserve a carril besos, para no entorpecer la circulación ni la productividad.

    Los besos que veo a mi alrededor, porque estoy rodeado, son furiosos. La ciudad se ha llenado de últimos besos que obligan a comprobar si en lontananza se divisa la nube del apocalipsis nuclear. Estos besos de tango invitan a participar, aunque dejo este experimento en manos de lectores más atrevidos. Y me extraña que Rajoy no haya recurrido a la proliferación oscular para enfatizar la recuperación de la crisis aunque, francamente, nadie se imagina a un presidente del Gobierno besando apasionadamente a otro ser humano. Y sobre todo, nadie que yo conozca se imagina recibiendo un beso de Rajoy.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook