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Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 11
    Agosto
    2011

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    Cort apuesta por el ruido

    Palma había alcanzado el consenso de que la incompetencia de Cort para combatir el ruido, durante las tristes etapas de Cirer y de Calvo, no podía empeorar. Los políticos han vuelto a sorprendernos, como siempre que subestimamos su capacidad destructiva. La Policía Local se desvela por proteger a los industriales decibélicos en su lucha contra los palmesanos, y este verano ha inaugurado un nuevo procedimiento para disuadir a los denunciantes. Consiste en interrogarlos como si fueran criminales, o peor, concejales.
    Felicitamos desde esta tribuna a los mandos policiales que han ideado el ingenioso mecanismo. Cuando un palmesano es agredido físicamente por un ruido tan violento que dificulta incluso la conversación con su interlocutor telefónico, el operador de la policía le requiere su identidad pormenorizada –para qué, ya dispone del teléfono desde donde se formula la queja– o su dirección. Si se descuida, ni siquiera le pregunta de dónde surge el estruendo. El interrogante final es un ¿cómo se atreve usted a quejarse?, que queda suspendido en el aire a modo de sobreentendido.
    Dado que la Policía no tiene la mínima intención de acudir al lugar del ruido–en anteriores mandatos se dejaba de atender el teléfono para atemperar el número de denuncias–, la fiscalización de la víctima sirve para atemorizar a quienes todavía se atreven a señalar a los industriales decibélicos. Los datos recabados podrían acabar accidentalmente en manos del denunciado para las oportunas represalias, y ya es curioso que el funcionario advierta de que esa filtración no se producirá, sin que le pregunten. Dado que nadie verifica el ruido, el acosado podría encontrarse incluso con una acusación por denuncia falsa. Cort descarga las culpas sobre los agredidos, por no vivir en el mismo barrio insonorizado que el alcalde o los concejales. La solución más sencilla pasa por dirigirse al domicilio o al hotelito de Isern, y reproducir allí el ruido que uno padece en su domicilio. Cuando esto ocurra, Palma tendrá una democracia real y creeré en el 15-M.

     

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