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Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 28
    Diciembre
    2012

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    Bitel, corrupción narcisista

    Entre las variadas causas de la corrupción del PP balear, habíamos descuidado el papel preponderante del narcisismo. Verbigracia, la egolatría de comprar un palacete con dineros de oscura procedencia en vísperas electorales. La sentencia del caso Bitel II –sólo la numeración puede orientarnos en el magma de escándalos corruptos–
    rehabilita la vanidad delictiva de los saqueadores de fondos públicos. La Audiencia concreta la personalidad narcisista del gerente de la citada empresa pública, condenado a cinco años de cárcel por quedarse con 600 mil euros de los ciudadanos mediante todas las argucias imaginables.
     El narcisismo no ha exculpado a Damià Vidal, pero transforma su intensa actividad delictiva –que apenas si le dejaba tiempo para dirigir la empresa– en una cuestión de autoestima. No podía distanciarse del comportamiento imperante en los restantes organismos públicos y conselleries, desde su privilegiada atalaya en las entrañas informáticas de la comunidad. Se entiende su miedo a ser objeto de burla en los cenáculos de ladrones aventajados del Govern Matas. Una vez enamorado de sí mismo, desaparecía cualquier escrúpulo en la libre disposición de la tarjeta de crédito cargada a los contribuyentes.
    Tampoco conviene exagerar los factores psicológicos, porque el penúltimo Govern del PP fue el único ejecutivo de la historia de la humanidad con más corruptos que narcisistas. Además, Vidal alcanzó la contemplación extasiada de sí mismo desde el altruismo que le llevó a actuar como experto informático del Consolat en el caso Bitel I, una coincidencia que descalifica masivamente los peritajes en que reposa la justicia. Narciso Matas encumbró al gerente de la empresa pública para escarmentar a quienes pensaban que el espionaje de instituciones rivales debía eliminarse del arsenal político, aunque el narcisismo partidista establezca que lo que es bueno para el PP, es bueno para Balears. Al final, la corrupción del Govern entero ha arrastrado al perito. Ambos confundieron la absolución inicial con la impunidad a perpetuidad.

     

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