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Blog Al azar - Matías Vallés

Matías Vallés

Matías Vallés (Corea, 1958). Licenciado en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario. Profesor de Química-Física en la Universitat. Se formó periodísticamente vendiendo diarios en semáforos –frente a la Catedral–. Pese a sus primeras crónicas de baloncesto en ‘Diario de Mallorca’ (1983), se le pe...

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Este blog recopila todos los artículos que publico en Diario de Mallorca


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  • 29
    Julio
    2014

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    Acabar con el Palacio

    El mejor argumento contra la huelga de basuras en Palma es que no va a notarse. Lo cual nos lleva al Palacio de Congresos, un montón de desperdicios que lleva seis años carcomiendo el perfil de la ciudad. Es tan feo, que no saben cómo acabarlo manteniendo sus exigentes estándares de repugnancia. Bauzá confunde la estética con las pulseras, por lo que no le encuentra inconveniente a rematar la caverna metálica con el dinero de sus víctimas. Aparte de la prostitución de un suelo privilegiado, la tortura urbanística ha costado cientos de euros a cada mallorquín. Ahora se promete acabarlo en un año, por lo que no estará listo en tres. El Govern se ha limitado a barrer la basura del palacio bajo la alfombra, hasta que pasen las elecciones. El plazo de conclusión carece de importancia, dado que el farmacéutico y sus avaladores confiesan que ignoran para qué sirve el monstruo, aparte de dar mucho miedo o de arruinar la perspectiva palmesana de y desde El Molinar.

    Además, la reanudación cumplimentará el negocio que las grandes constructoras mantienen con el bipartidismo agonizante.

    El gigantesco adefesio ofrece la estampa de una prisión de máxima seguridad. Matas debería cumplir allí su pena de cárcel, para purgar el enésimo regalo de su envenenada presidencia. Por primera vez en un desastre de esta magnitud, se ha equilibrado el debate entre finalizarlo y demolerlo, entre acabar el Palacio o acabar con el Palacio. Tratándose de Mallorca, se ha adoptado la solución más dañina para una isla de belleza demasiado obvia.

    En la definición del utópico Thoreau, "el paraíso es el lugar que las personas evitan". En el tópico mallorquín, las personas han arruinado concienzudamente su paraíso. A través de la inmundicia del Palacio, el farmacéutico nos informa de que también hemos de sufragar la hipócrita reconducción de su odio hacia el alcalde de Palma. Para ello, el Govern construye un hotel con fondos públicos, en una isla que cuenta con más de un millar de establecimientos hoteleros. Sin duda, un programa liberal.

     

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