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Blog A tiro - María Elena Vallés

María Elena Vallés

Periodista de Cultura en "Diario de Mallorca". Comencé en "El Mundo-El Día de Baleares" en la misma sección. He colaborado en algunas ocasiones en espacios culturales de IB3. Twitter: @ElenaValles

Sobre este blog de Cultura

Este blog es en principio un recopilatorio de los artículos de opinión y análisis sobre la actualidad cultural de la isla que se publican los domingos en "Diario de Mallorca" bajo el epígrafe "A tiro". En la medida de lo posible, se actualizará con más frecuencia.


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  • 16
    Octubre
    2012

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    Veru Iché, fotógrafa de la memoria

    Mi primer encuentro con la fotografía de Veru Iché fue superficial. Recuerdo que tras el visionado pronuncié las palabras estética gótica y romanticismo y siglo XIX e inquietud. En mi mente tomó forma un Frankenstein cosido a partir de trozos y retales de los cuentos de Edgar Allan Poe y las películas de Jaume Balagueró (en concreto, la excelente Los sin nombre), cuando en realidad pesaba con mayor fuerza la autoficción de escritores como Borges o Cortázar. Cometí el error de contemplar las imágenes de esta argentina afincada en Palma con el mismo ojo que contemplo la fotografía documental o publicitaria, la mayoría muy mimética y de recepción pasiva. Expliqué su fotografía poniendo todo el peso en la estética (sus instantáneas son de un preciosismo turbador) y en su técnica insólita descuidando el contenido de las fotos. Es decir, obvié el verdadero motor de su trabajo, más propio de la literatura que de la fotografía al uso. Me estoy refiriendo a que esta artista, galardonada recientemente con el MadridFoto, lleva al límite la técnica fotográfica como método de reconstrucción del recuerdo y de la propia memoria (el gran tema de la literatura); tanto es así que las imágenes de Veru podrían ser descritas como falsos recuerdos o recuerdos inventados (no olvidemos a Enrique Vila-Matas). Por su elección de trabajar en este campo –escorado también hacia la metafísica–, he de decir que estamos ante una fotógrafa intimista muy singular y de la que sin duda se hablará durante años.


    Los métodos de Iché son los mismos que los de cualquier ficción, pero creo que están sobre todo ligados al teatro, materia en la que está formada académicamente. Los protagonistas de sus fotos son personajes enajenados a lo Beckett, personajes extraídos de su biografía personal (tíos, abuelos, padres) pero modificados de manera extrema, y para quienes ha creado un entorno (delicadas escenografías a veces atemporales), una estética (vestuario y atrezzo) y una vivencia. Es decir, cada una de las fotografías viene a condensar los diferentes actos de una tragicomedia contemporánea o los capítulos de una novela en la que se deja constancia de los enigmas de la vida moderna. ¿Por qué no me di cuenta de todas esas cosas desde el principio? Sobre todo por dos motivos. Primero: creo que Palma tiene un déficit en exposiciones de un tipo de fotografía cuya finalidad no es copiar o documentar la realidad. Y dos: aún no hemos podido ver en un único espacio una antológica de la obra de Veru, algo primordial habida cuenta de que estamos ante una artista que trabaja a partir de series relacionadas entre sí, series que conforman una suerte de universo propio con sus galaxias. Por otra parte, participar en colectivas mostrando obra dispersa creo que no ha favorecido una correcta recepción de su trabajo y ha contribuido a que se haga una lectura excesivamente esteticista de sus piezas. Pero a veces no queda más remedio que participar en exposiciones así, sobre todo cuando esta estupenda artista carece, de momento, de galerista en Palma.
    Claro ha quedado, pues, que esta fotógrafa autodidacta documenta otra realidad, una realidad mucho más pensamental: esto es, cómo funciona nuestra memoria. ¿Cómo lo hace? Pues como ya hizo Cervantes, mezclando la realidad y la ficción. En primer lugar, echa mano de ropa antigua, fotos viejas y objetos simbólicos de su familia (elementos reales), todo un bagaje personal que se trajo de Argentina en una sola maleta. A todo ello, le reinventa una historia falsa que acaba incorporándose a la realidad (y uno ya no sabe qué es verdad y qué es mentira): "A veces voy a baratillos y compro cosas que pienso que podrían haber sido de mi abuela. Y las meto en esa maleta", explica. Su trabajo con la imagen es manual y muy físico (dispersa restos de ADN): interviene sobre una instantánea por capas, superponiendo saliva, sangre, cenizas o, por ejemplo, los pelos de los perros que paseaba cuando llegó a la isla (uno de sus primeros empleos). Después toma una fotografía del resultado final.
    Si hay otro aspecto que me llama mucho la atención de Veru, es que nunca sale a la calle con cámara. Ella sólo toma imágenes de paisajes un par de veces al año. Como un director de cine, sólo saca fotos de localizaciones que a priori ha estudiado concienzudamente.


    Si quieren contemplar con ojos nuevos la obra de esta artista, recordar que su proyecto más cercano es una exposición en colaboración con la bailarina Andrea Cruz en Ses Voltes por la Nit de l´Art (20 de septiembre). La continuación de El niño escrito (con música de Puter) también está entre sus planes.
    En definitiva, Veru Iché es de esa casta de artistas que ha comprendido que la verdad tiene la estructura de la ficción. Un juego que le sale muy bien.

     

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