Blog 
A tiro
RSS - Blog de María Elena Vallés

El autor

Blog A tiro - María Elena Vallés

María Elena Vallés

Periodista de Cultura en "Diario de Mallorca". Comencé en "El Mundo-El Día de Baleares" en la misma sección. He colaborado en algunas ocasiones en espacios culturales de IB3. Twitter: @ElenaValles

Sobre este blog de Cultura

Este blog es en principio un recopilatorio de los artículos de opinión y análisis sobre la actualidad cultural de la isla que se publican los domingos en "Diario de Mallorca" bajo el epígrafe "A tiro". En la medida de lo posible, se actualizará con más frecuencia.


Archivo

  • 16
    Octubre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Señores, esto no es EE UU

    Queridos señores del Ayuntamiento, esto no es Norteamérica, por si no se habían dado cuenta. Aquí no vivimos en esas viviendas unifamiliares con garaje o sótano en los que poder construir un taller mecánico en el que desmontar y montar el coche, o en el que poder levantar un gimnasio bien equipado o un local de ensayo para la banda de música de nuestros hijos caprichosos. Por una serie de imponderables, he de decir que lo del deporte lo han comprendido ustedes muy bien a lo largo de estos años. Bravos, son ustedes unos bravos. Procederé a dar cifras: en una superficie de 208 kilómetros cuadrados, esto es, Palma, hay cerca de una veintena de campos de fútbol municipales, amén de varios polideportivos para practicar deportes más minoritarios. Incluso, si el ciudadano lo desea, tiene un velódromo que no es tal pero que nació como tal y que no sirve para tal pero que es una instalación deportiva más en una ciudad que, domingo sí domingo no, es incapaz de llenar el estadio de Son Moix. Pero da igual, cuando haya pasado la tormenta de la crisis, su barrio tendrá un nuevo campo de fútbol; no se preocupe, lector. El Ayuntamiento vela por la seguridad y perdurabilidad del deporte nacional. Así cualquiera.

    Lo de la música, sin embargo, es un fastidio, un incordio, ¿o no queridos próceres? Aún no he leído ninguna encuesta sobre la intención de voto del colectivo musical, pero sería interesante que se hiciera una. Sospecho que es un sector que enarbola la bandera del contrapoder en todos sus colores. Y eso tiene sus consecuencias: probablemente no tener locales de ensayo, entre otras cuestiones. Pero lo que les decía: su actitud, señores del Ayuntamiento, frente al problema de espacios para ensayar en esta ciudad es como un gran confesionario en silencio que ahora se ha visto pespunteado por la lujuria instrumental de 200 músicos que se han quedado en la calle tras el precinto de las instalaciones irregulares de Son Pardo. Tras el cierre, hace meses, de unos locales similares en Son Bibiloni, no tienen adónde ir (sólo una sala privada –repito, una– ofrece estos servicios en una urbe de 208 kilómetros cuadrados); porque ustedes, señores munícipes, les han dejado en la calle por no cumplir la ley. Una ley que dice que el 55% del suelo sobre el que están edificados dichos locales es de uso deportivo. Un Plan General –¿inamovible?– que cuando se trata del president Bauzá y su pisito irregular se cambia sin pestañear [aunque mañana vendrá un técnico a justificarme en términos incomprensibles dicho cambio]. Que no, señores de Cort, no escurran el bulto: todos estos músicos, como los futbolistas o la familia del molt honorable president, es su responsabilidad directa. ¿O acaso no tienen competencias en Juventud y en Cultura por las que cobran un buen sueldo público todos los meses? ¿Acaso no han contratado en repetidas ocasiones para las fiestas, revetlas o teatros municipales a algunos de esos grupos que han pasado por esas instalaciones irregulares? Si quieren, les doy nombres. Y les salen los colores.

    Por eso, ya es hora de que hagan las cosas bien. Les daré ideas. Cada día, en el trayecto hacia el trabajo, atravieso las instalaciones militares vacías y cerradas de Son Busquets, la antigua cárcel o la abandonada fábrica La Veneciana Balear así como el infrautilizado Palma Arena. Mi barrio es un cementerio de edificios vacíos con cargo a los presupuestos públicos que no precisan un carísimo césped sino únicamente una cesión para que una asociación (la que crearan los propios músicos) los autogestionara como salas de ensayo. Ejemplos peninsulares para copiar hay muchos: los locales de la Sedeta en el barrio de Gràcia de Barcelona funcionan en este régimen hace muchos años. Dicho espacio se ha ido convirtiendo, además, en punto de formación e información musical: se imparten cursos de diferentes instrumentos, se informa sobre las salas, concursos o festivales donde se puede tocar, así como de las discográficas, management y estudios de grabación de la ciudad.


    Queridos señores del Ayuntamiento, esto no es EE UU, pero igual podríamos parecernos un poquitín a la vecina Barcelona. Y en vez de tener cada 10 kilómetros cuadrados un campo de fútbol, rebajar esa cifra a nueve y poner en marcha unos locales de ensayo en una ciudad de tamaña lujuria instrumental. Infórmense un poco más sobre la escena de bandas locales, e igual cambian de idea. La ignorancia es malísima.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook