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Blog A tiro - María Elena Vallés

María Elena Vallés

Periodista de Cultura en "Diario de Mallorca". Comencé en "El Mundo-El Día de Baleares" en la misma sección. He colaborado en algunas ocasiones en espacios culturales de IB3. Twitter: @ElenaValles

Sobre este blog de Cultura

Este blog es en principio un recopilatorio de los artículos de opinión y análisis sobre la actualidad cultural de la isla que se publican los domingos en "Diario de Mallorca" bajo el epígrafe "A tiro". En la medida de lo posible, se actualizará con más frecuencia.


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  • 29
    Marzo
    2014

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    Raixa, bodas, bautizos y comuniones

     

    Se abre la puerta de Raixa al visitante. El Consell lo publicita por doquier. La reinauguración, a un año de elecciones, un acto regado de políticos. Una semana después, cientos de ciudadanos pueden comprobar in situ que todas las críticas vertidas sobre la recuperación de la finca de Bunyola se han quedado cortas. Donde antes había estatuas, tapices, damascos, cortinas o hasta un elegante salón de billar ahora se levantan y combinan lámparas metálicas y estanterías modulares estilo hipermercado de muebles suecos para el siglo XXI con recreaciones historicistas pobretonas. El regodeo esteticista, un esteticismo de aire decadente —en lugar de los títulos de Visconti, podría hablar también de los decorados de la maravillosa adaptación de Jane Eyre por Cary Fukunaga—, que debería resultar de un paseo por Raixa, ahora mismo se acerca más a una desafortunada visita al chalé piloto de una promoción nueva de viviendas que trata de emular con materiales inadecuados la tradición. Qué suelos han puesto en el edificio, por Dios.


    En serio, de aquella Raixa de Despuig creo que sólo es reconocible la fachada. La casa ha pasado por un túnel de lavado cuyo resultado se trata de vender a los turistas bajo el lema de museo. Sí, sí: dicen que Raixa es un museo o un centro de interpretación, porque tiene muchas pantallas, paneles y algunas fotografías. Lo único que sé es que el intento de discurso museístico, excesivamente didáctico y escolar, no despista ni un ápice del desastre que allí se ha instalado. Éste es el verdadero discurso de Raixa: el despropósito de una reforma. Y no hace falta ser arquitecto para percibirlo.


    Además de lo hasta aquí apuntado, enumeraré algunos detalles de lo que vi el martes pasado en la ‘casa de los horrores’: 1. La señalización es deficiente. 2. Hay maquinaria (parecía de ventilación) sin camuflar en medio del jardín. 3. Me encontré a un señor fumando en una de las salas anejas al inmueble principal. 4. Ante la falta de vigilancia, los visitantes atravesaban, a pesar de estar prohibido el paso, la delicada escalinata del jardín de Apolo, con una vegetación escasa que no recuerda a las instantáneas más antiguas de Raixa. 5. Una puerta de acceso a las habitaciones ya estaba rota. 6. La recepción, vacía y sin folletos. Y 7. Los jardines empezaban a mostrar cierto ‘desaliño’.


    “Las autoridades suelen ser temibles cuando no remedian nada, pero a veces más temibles todavía cuando deciden remediar algo”, me espetó mi compañero de visita. Y entonces pensé en lo pertinente que habría sido permitir que Raixa la hubiera comprado la sobria diseñadora Jil Sander, aquella mano elegante que siempre viste a Tilda Swinton.


    No sé si las instituciones dieron la orden de reformar la finca de Bunyola en aras de convertirse en continente para celebraciones con catering (piensen: bautizos, puestas de largo, bodas…) y hacer caja (a través de una empresa privada), tal y como reza su actual plan de usos. Supongo que no, pero tal y como la han dejado ahora pocos valores patrimoniales le quedan a la possessió. Tampoco sé si esperan a que venga alguna otra hija de Mittal o similar a dar el ‘sí quiero’ después de aparcar sus corceles blancos a las puertas de Raixa y desembolsar sesenta millones como hicieron en un museo de Barcelona. Pero es que ni todo el oro del mundo nos va a devolver la historia de este emblemático lugar. Me niego a creer que sea siempre eso lo que nos merecemos.


    Como conclusión, creo que es pertinente hacerse esta pregunta: ¿se va convertir en sistema de financiación habitual de museos celebrar bodas, bautizos y comuniones? O peor: si al final es así, ¿se tendrán en cuenta este tipo de usos celebratorios a la hora de restaurar un inmueble histórico o a la hora de construir un nuevo museo?

     

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