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Blog A tiro - María Elena Vallés

María Elena Vallés

Periodista de Cultura en "Diario de Mallorca". Comencé en "El Mundo-El Día de Baleares" en la misma sección. He colaborado en algunas ocasiones en espacios culturales de IB3. Twitter: @ElenaValles

Sobre este blog de Cultura

Este blog es en principio un recopilatorio de los artículos de opinión y análisis sobre la actualidad cultural de la isla que se publican los domingos en "Diario de Mallorca" bajo el epígrafe "A tiro". En la medida de lo posible, se actualizará con más frecuencia.


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  • 29
    Junio
    2013

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    Qué triste

     

    Qué triste es tener que soportar a la portavoz del Govern Núria Riera calificando de “triste” la decisión de la Simfònica de mantener la huelga del pasado viernes y la de esta tarde. Qué triste la función de Aida en el Teatre Principal. Qué triste la estrategia que están practicando nuestras instituciones (y esbirros) con los músicos. Qué triste que arda Roma y el gerente de la Orquesta esté de viaje. Qué triste esta crisis, que a veces parece ficticia. Qué triste que esta catarata de recortes económicos y sociales nos conduzca a convertirnos en personas insolidarias y egoístas que desean, incluso, que al prójimo también se le apliquen las mismas soluciones restrictivas que a nosotros nos han administrado con anterioridad como si fueran a curarnos de varias enfermedades que jamás hemos padecido en realidad: el vaguerío, la ultracomodidad y la tendencia a ser manirroto. Qué triste ese odio que siente habitualmente la clase media por el vecino que está mejor que él, porque es de tal nocividad para la sociedad que cuando nos vengamos a dar cuenta estaremos más divididos que los culés y los madridistas por los temas esenciales de la vida. Nos pelearemos entre iguales (igualmente fastidiados y sometidos), perdiendo de vista al potentado que quiere que volvamos al siglo XIX continuando él bien instalado y con los redaños bien colocados, por supuesto, en el avanzado y bienestante siglo XXI. La técnica es muy vieja, de los romanos: divide y vencerás. Qué triste. Porque nos harán creer que tener una orquesta es un lujo. Ya lo verán. Y nos harán pensar que no la necesitamos. Que es prescindible, y que por culpa de caprichos culturales se da pan mohoso a los más necesitados. Que no nos dividan, por favor. La música no es un lujo y los músicos no son unos señoritos. Ni se llevan primas, ni sobres, ni cobran gratificaciones por acudir a reuniones de sociedades, mancomunidades y demás organismos o institutos que engordan las propinas de la polítca. Todo esto, señores, no lo hacen los músicos. No. Simplemente, no está en sus partituras.


    Cuando asoman los recortes y cuando tu situación (hablo de la Simfònica) siempre ha sido de desventaja –en épocas boyantes también– en relación a otros territorios de tu mismo país o incluso continente, es necesario alzar la voz e informar para que se comprenda bien a qué viene una huelga, una protesta o un malestar. Porque lo triste, señora portavoz del Ejecutivo Núria Riera o señores del Principal y demás instituciones, no es que la Orquesta no hubiera desconvocado el parón después de cobrar casi en julio su correspondiente nómina de mayo. Lo triste no es eso. Lo patético es que una comunidad como Balears sigua siendo la que menos ha invertido en Cultura en las últimas décadas y la que más la está recortando. Lo triste es la falta de profesionales cualificados en los cargos políticos culturales. Lo triste es el amateurismo. Lo triste es la poca creencia en el futuro de la Cultura. Y lo más triste de todo es que ciudades con menos habitantes y turistas que Palma, como Oviedo, tengan tres maravillosos instrumentos como la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, la Orquesta Sinfónica Ciudad de Oviedo (que cubre la temporada de ópera o el festival de danza) o su Joven Orquesta Internacional. Tres, cuenten bien, tres, mientras que aquí sólo tenemos una (sin presupuesto para los jóvenes, como siempre, porque aquí no se ha sabido ver la relación entre educación y música) para todo el conjunto de las actividades: los conciertos de temporada, la ópera y la participación en otros festivales. ¿Aún hay quien duda de la rentabilidad de nuestra orquesta? ¿Se comprende ahora mejor por qué protestan y por qué reducir esta orquesta –multifuncional– en un 20% es una salvajada? Qué triste.


    Parece que ya sin Festival de Bellver (o cómo desaprovechar tan fantástico lugar volumen, o capítulo, 259.873 de la historia de Mallorca), en verano sólo quedará espacio para la música culta (que es memoria colectiva, pensamiento y el sueño humano de alcanzar la sublimidad) en el ciclo de Pollença, amputado  –sólo con 150.000 euros de presupuesto – pero digno y potente. Pese a ello, aún hay gente que critica el programa que ha diseñado Joan Valent –qué triste– con ese escueto montante. El cartel: nuestra Simfònica, la World Orchestra, Michael Nyman, el cineasta Juan Antonio Bayona (Lo imposible), el historiador Paul Preston, el periodista Jon Lee Anderson o el escritor Andrés Trapiello, entre mucha otra gente cuyos honorarios no podríamos pagar sin los contactos del compositor mallorquín, que se mueve a escala mundial. Pero la excelencia aquí no gusta; ¿se ve como una amenaza?, ¿casi como la música culta que quieren silenciar? Como alguien dijo ayer, “este verano en Mallorca sólo habrá pachanga o underground”. Es triste. Nos empequeñecemos. Infinitamente más que un 20 por ciento.

     

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