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Blog A tiro - María Elena Vallés

María Elena Vallés

Periodista de Cultura en "Diario de Mallorca". Comencé en "El Mundo-El Día de Baleares" en la misma sección. He colaborado en algunas ocasiones en espacios culturales de IB3. Twitter: @ElenaValles

Sobre este blog de Cultura

Este blog es en principio un recopilatorio de los artículos de opinión y análisis sobre la actualidad cultural de la isla que se publican los domingos en "Diario de Mallorca" bajo el epígrafe "A tiro". En la medida de lo posible, se actualizará con más frecuencia.


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  • 15
    Junio
    2013

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    Orquesta con bemoles

    Con un decorado distinto (Camps como consellera de Cultura y Bosch, el “gran salvador” de la Orquesta, recolocado en Economía –en Balears no hay políticos en paro–), tenemos la misma estampa: con la razón de su parte, los músicos de la Simfònica han vuelto a protestar en la calle por dos motivos. En primer lugar, han regresado los retrasos en el pago de nóminas; y, dos, los gestores públicos aún no se han dignado a presentar la nueva temporada y el festival de verano, para el que faltan 15 días. La estratagema de la conselleria es fácil de deducir: el retraso del anuncio de la temporada debe ser por miedo a las preguntas de la prensa y para evitar a toda costa la mala imagen de la gestión pública cultural del Govern ante la ciudadanía: ¿no creen que sería muy feo ver a un conseller que cobra puntualmente anunciar una temporada de muchísimos conciertos ofrecidos por músicos a los que se les deben sus pagas? ¿No sería repugnante escuchar al político sin problemas económicos personales hablar del gran esfuerzo que está realizando el Ejecutivo con el fin de ofrecer al ciudadano un estupendo programa gracias a artistas que trabajan y se esfuerzan casi gratis? Sí, sería un escándalo. Por ello, ante el silencio de la conselleria de incultura y el retraso en la presentación de la temporada, la Orquesta responde con bemoles. Tocando en la calle. Y con mensaje positivo porque creen en el nuevo proyecto del director Josep Vicent.


    He tenido la oportunidad de ver la temporada del nuevo responsable de la formación, y es inusitada para la isla. Por varios motivos –a los que ahora vamos– mejorará sin duda la percepción que tiene la sociedad balear de su orquesta. Por esto último y porque su protesta y bemoles ganarían adeptos, me pregunto si acaso demoran la presentación del ambicioso programa nuestros gestores públicos de la Cultura, porque, tras conocerlo, la ciudadanía mejoraría ipso facto la percepción social hacia unos músicos que cobran con retraso. ¿Qué encierra la próxima temporada? Más conciertos (ergo, más ensayos, mayor esfuerzo, un plus de exigencia), actuaciones que salen del Teatre Principal y llegan en forma de ciclos a otros espacios, como Es Baluard, y una variedad en los diferentes programas musicales que ayudará, sin duda, a ganar nuevos públicos. Hasta los modernos (esos que gustan de ver mezcolanzas insólitas en el Sónar) podrán probar un trozo de pastel de esta orquesta, reconvertida en un instrumento dinámico, potente y adaptable a otros proyectos culturales que salen del clásico concierto.


    Pero nada de todo esto parece importar demasiado. Mientras los músicos debían debatir en cónclave su delicada situación y el ostracismo, su consellera Joana Maria Camps, cual Cleopatra con delirios de grandeza y desconectada de la realidad, anunciaba el pasado jueves en su Twitter una catarata de chorradas sin contenido que vienen aplicándose desde que se traspasaran las competencias de Cultura a las comunidades autónomas. Pero qué sabrá ella, que viene del Marte Inmobiliario. “Vull anunciar es (con su irritante article salat) programa Turisme-Cultura, que pretén potenciar sa promoció cultural entre illes a través d’exposicions des nostres artistes”. Oh, qué novedad. Mientras los músicos seguían sin cobrar, Camps continuaba suelta en la red social con su siguiente nadería: “Sa nostra feina en l’àmbit cultural serà molt millor i arribarà a molts més d’indrets i persones arreu del món. Aquest és el nostre objectiu”. En fin, a mí me han enseñado, consellera, que para ser mejor hay que estar capacitado, trabajar mucho y creer en un proyecto. Por eso, quienes sí son mejores son los músicos de la Simfònica. Pero el Govern de Marte aún no se ha dado cuenta. No ha escuchado los tristes y afinados bemoles de la Orquesta.

     

     

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