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Blog A tiro - María Elena Vallés

María Elena Vallés

Periodista de Cultura en "Diario de Mallorca". Comencé en "El Mundo-El Día de Baleares" en la misma sección. He colaborado en algunas ocasiones en espacios culturales de IB3. Twitter: @ElenaValles

Sobre este blog de Cultura

Este blog es en principio un recopilatorio de los artículos de opinión y análisis sobre la actualidad cultural de la isla que se publican los domingos en "Diario de Mallorca" bajo el epígrafe "A tiro". En la medida de lo posible, se actualizará con más frecuencia.


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  • 30
    Noviembre
    2013

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    Nueve euros para cultura

     

    Los ciudadanos –impuestos aparte– somos los que mantenemos la cultura. Menuda obviedad. Lo que quiero decir es que, además del pequeño porcentaje que le dedica el gobierno de nuestra comunidad –sableándonos previamente el bolsillo–, los habitantes de Balears son, respecto al resto de españoles, los que mayor dispendio realizan en actividades culturales. Sí. Un dato que, por otra parte, tampoco nos hace necesariamente más cultos (para eso habría que analizar la memorabilidad de nuestro hecho cultural). Ni más exigentes. Ni más exquisitos. Ni más nada a lo que pueda ponerle palabras. Pero intuyo que ese aumento del gasto privado y personal es positivo en un mundo tan propenso a la chapuza y el fraude. No me atrevería a decir que se trata de un acto moral, ético, pero es posible que las respuestas a eso que llaman vida se estén buscando cada vez más en el hecho cultural.

    Además, esta cifra al alza, que viene a compensar la ínfima inversión pública en cultura, pone de manifiesto que si alguien sobra en Mallorca son los políticos mallorquines. Y sus trepitjades. Y sus monumentales tropezones en los vastos campos de la ignorancia. El ciudadano siempre es más listo. Y más culto. Y es posible que poco a poco ese desprecio hispánico tan extendido hacia cualquier forma de trabajo intelectual o creativo sea únicamente sentido y promovido por la clase política y no por la trabajadora (como se nos ha hecho creer), pues ésta sí consume y gasta más en cultura cuando menos dinero tiene, es decir, en el pico álgido de la crisis y el paro, al menos eso es lo que se desprende de estos datos extraídos del Anuario de Estadísticas Culturales publicado por el Ministerio de Wert.

    Una trata de buscar desesperadamente explicaciones a las tremebundas trepitjades y al mantenimiento en política de torres más inclinadas que las de Pisa, y no encontrando un argumento sólido, por abyecto que sea, se ve tentada a buscar las respuestas al otro lado de las puertas de la percepción, como llamó Aldous Huxley a las drogas. Porque hay cosas que suceden que ya no pueden ser concebidas en la lógica de este mundo. No sé. Hay cosas que no pueden comprenderse sobria. A lo mejor por eso se consume más cultura. Qué bueno: a peor conseller del ramo, leemos más libros de filosofía, vemos más cine de autor y escuchamos más Antònia Font. Igual es hasta cierta esta interpretación. ¿Se imaginan?

    Mientras el isleño es de los que más gasta en cultura (en el fondo unos imperceptibles 311,5 euros de media al año), goza por contra de la peor inversión pública cultural de todos los gobiernos autonómicos del país; a saber, 9,1 euros por habitante al año. Es como si el Ejecutivo nos pagara con nuestro propio dinero una entrada de cine y un agua un día cualquiera. Y así se queda con la conciencia tranquila de que ya ha cumplido con una competencia incómoda que está transferida a la comunidad. Y casi casi a la California juniperiana. La cultura siempre es la excusa perfecta para viajar y pasarse un fin de semana de escándalo. ¿O no, president?

    Es superfluo agregar que desde 2007 la cifra de gasto público en las islas ha ido cuesta abajo. Un dato que, mucho me temo, contraviene uno de los credos de las políticas conservadoras y neoliberales de estos tiempos. Porque, si este último año se ha consumido en la isla más cultura (museos, teatro, lectura y cine), el sacrosanto principio keynesiano de oferta y demanda falla: un mayor interés por la cultura debería ir acompañado de un mayor gasto e inversión públicos en la materia. Digo yo. Pero la política se ve que es contradictoria en pro de sus intereses. La única excepción en la aplicación de los principios neoliberales y capitalistas se da en el caso de que la afectada por los mismos sea ella misma.

    Si la cultura ya nos la pagamos los ciudadanos como apuntan estos datos de Wert, ¿por qué seguimos abonando sueldos  a gestores públicos que no gestionan nada (o apenas 9 euros por habitante)? No sé si esas nueve monedas relucientes, exiguas, llegarán algún día a ser cero. Si así fuera, no descarto que la France acelerara la adopción post mortem de Miró y Picasso, y de Barceló (ya en París), de Bardem, de Paco de Lucía, del legado de Antònia Font y de muchos otros en vida o en vías de disolución. No descarto que suceda tal cosa dentro de España, con ese instinto infalible para buscar la demolición de las cosas buenas que tenemos.
     

     

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