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Blog A tiro - María Elena Vallés

María Elena Vallés

Periodista de Cultura en "Diario de Mallorca". Comencé en "El Mundo-El Día de Baleares" en la misma sección. He colaborado en algunas ocasiones en espacios culturales de IB3. Twitter: @ElenaValles

Sobre este blog de Cultura

Este blog es en principio un recopilatorio de los artículos de opinión y análisis sobre la actualidad cultural de la isla que se publican los domingos en "Diario de Mallorca" bajo el epígrafe "A tiro". En la medida de lo posible, se actualizará con más frecuencia.


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  • 20
    Julio
    2013

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    El president es un ‘cragg’

    Es un verano de cierres y aperturas. De idas y venidas. De cambios. De dar un paso al frente, y de tomar decisiones. Y en ésas están algunos galeristas de esta ciudad holgada en monumentos y ametrallada de turistas en todos sus ángulos. Sobre todo, en todos aquellos rincones que salpican el barrio que comprende Sa Llonja y Sa Feixina. A pesar de esta pujante afluencia de extranjeros, Palma lleva tiempo concentrando las galerías y los espacios artísticos privados (y uno público –Sa Llonja– comisariado por José Ramón Bauzá) en torno al museo de Es Baluard, generando un importantísimo contexto de arte contemporáneo –ahora más que nunca– en un momento de limitaciones presupuestarias públicas. Unos recortes que no afectan, por supuesto, a aquellas grandes muestras en las que el comisario (la de Tony Cragg es la muestra que ha querido Bauzá) es el propio president. Sí, me refiero a aquellas costosas exhibiciones donde queda patente que el instruidísimo jefe de nuestra comunidad es un cragg. Pero vayamos por partes, porque hay descompensaciones. Desajustes incomprensibles.


    Decíamos que es un verano de cierres y aperturas. A la clausura definitiva del espacio de un histórico como Ferran Cano, hay que sumarle otra despedida que se producirá a finales de agosto. En concreto, Mercedes Estarellas dirá adiós al corajudo local de la Costa de Santa Creu poniendo un punto y seguido a su proyecto, Sky is the Limit (SKL). La galerista (y sobre todo comisaria de exposiciones) no declina, sino que cambia de escenario. En concreto, ficha como directora del proyecto artístico del empresario alemán Gerhardt Braun, quien ya ocupa tres locales en la calle Sant Feliu, uno galerístico y dos más de interiorismo. Estarellas se llevará consigo a sus artistas, por lo que describe la situación como “una absorción de SKL por parte de Braun”. Al programa más arriesgado que siempre ha defendido, sumará otro que atenderá a creadores con trayectorias más consolidadas. “Los combinaremos, por lo que muchos de los jóvenes artistas que expongan saldrán revalorizados”, considera. La galerista reflexiona acerca de los cambios que está sufriendo su profesión. “Hay que acercarse más a la gente y ayudarles a que se acerquen a los espacios”, indica. Por ello, opina, es importante presentar las obras de arte de manera diferente y en contextos distintos a los de las habituales ferias de arte, “que es donde ahora mismo compran los coleccionistas”. Es decir, hay que llamar la atención con nuevas ventanas y escenarios. Así, en una de las tiendas de Braun (la de diseño, más volcada en el interiorismo), “podremos mostrar las piezas contextualizadas junto a un mueble o un sofá”, asevera. Amén de estos espacios, Estarellas gestionará también un nuevo local –o project-room, un espacio más abierto a la experimentación que la galería tradicional– que será un bombazo. Se trata del casal señorial número 10 de la misma calle Sant Feliu, colindante al morboso palacete de Matas, que podría estar acondicionado para la próxima Nit de l’Art. Si se puede medir el entusiasmo de alguien por la longitud de una respuesta, aseguro que Mercedes está entusiasmada con el proyecto, pese a dejar atrás su quimera personal y autónoma.


    Braun no será el primer galerista en aunar arte contemporáneo y edificio histórico: Horrach Moyà ha hecho lo propio en plaza Atarazanas ganando visibilidad en la ciudad invitando a la gente a entrar en un edificio del XIX convirtiéndolo más en una suerte de centro de arte que en establecimiento comercial. Una interesante aportación privada al mundo de la cultura.


    Pero no todo es perfecto. La descompensación en el epicentro artístico de Ciutat (que funciona como círculos concéntricos) es la que se establece entre la opulenta Llonja y el famélico Es Baluard. ¿Cómo es posible que el centro de conservación, investigación y difusión de arte contemporáneo de las islas no tenga presupuesto suficiente para programar exposiciones y el monumento vecino al Consolat –Sa Llonja, sin un proyecto u objetivos artísticos claros y sin convocatoria pública– sí ostente facultades para gastar? Si no se arregla este despropósito (y el president no abandona sus ínfulas de comisario y/o las veleidades de otras personas cercanas), el sistema artístico de Palma jamás funcionará como toca.
     

     

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