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Blog A tiro - María Elena Vallés

María Elena Vallés

Periodista de Cultura en "Diario de Mallorca". Comencé en "El Mundo-El Día de Baleares" en la misma sección. He colaborado en algunas ocasiones en espacios culturales de IB3. Twitter: @ElenaValles

Sobre este blog de Cultura

Este blog es en principio un recopilatorio de los artículos de opinión y análisis sobre la actualidad cultural de la isla que se publican los domingos en "Diario de Mallorca" bajo el epígrafe "A tiro". En la medida de lo posible, se actualizará con más frecuencia.


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  • 08
    Junio
    2014

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    El origen de Miquel Bezares

     

     

    Si hay algo que uno puede constatar y experimentar mientras lee Origen de Miquel Bezares es la tensión que insufla a los poemas. Un nervio que a veces se echa en falta en cierta poesía filosófica o del pensamiento. En ocasiones excesivamente cerebral y fría. Sin punzada. O al menos a mí me lo parece. Los suyos –los de Bezares– son también poemas reflexivos, introspectivos, metafísicos, pero con buen equilibrio de imágenes bellas y felizmente musicales, farolillos que expanden luz en la penumbra de “una barca de cierta deriva” y que dejan una picadura en el alma. “[...] Temem, però, la incògnita, el pes exacte del dolor, i en tal pregunta acreixen ombres. Ens cal, doncs, una diàfana cambra i la joia disciplinada dels senzills instants”.


    El escritor mallorquín, que ha presentado  junto a Laia Martinez i Lopez en la Fira del Llibre este poemario reconocido con el Premio Vicent Andrés Estellés, necesitaba volver a los orígenes, a sus comienzos como poeta, un viaje a los albores propios que ha acabado convergiendo con los orígenes de la literatura en general. Con el Big Bang del lenguaje literario. “La poesía siempre ha hablado de lo mismo: amor y muerte”, confirma el autor de Llucmajor. Y de las heridas que el amor y la muerte nos infringen, llagas que a veces son tan profundas que nos desfiguran la identidad. Por eso hay que regresar al punto cero. Al útero materno y poético. Y a una segunda persona a la que el escritor (o yo-lírico) se dirige.


    El deseo –ineludible en el humano pero “inconveniente”–, la pasión, el paso del tiempo, la belleza, el vacío, el anhelo se fusionan, en este volumen, con la fe en la palabra poética (el lenguaje hace al hombre), una lengua con la que experimenta Bezares tanto en la disposición métrica como en la mutación de géneros. Tanteos e investigaciones –ya practicados con anterioridad por el escritor, por eso este volumen tiene visos de antología– conectados con el contenido de los versos pero también con su fonética y musicalidad. La naturalidad es el resultado. Clasicismo y experimentación en equilibrio. La mayor sorpresa le llega al lector en el ecuador del volumen, en Taula amb flors de sang (podría ser una fotografía de Toni Catany), donde el autor demuestra técnicamente que aunque unos mismos versos cambien de ubicación y ambientación son reincidentes: hablan de muerte y amor. Tensión. Punzada. Un elástico en desequilibrio tensado por Bezares tras explorar con la palabra un terreno impreciso: el de la dualidad de la vida, el deseo o la razón. En sus versos, hay un tránsito de lo bello a lo terrible. Del amor a la muerte. Y una confirmación de que el poema es una evidencia que nos asombra, como cada vez que vemos a un erizo encogido extender todas las púas.


    Por suerte, en otoño habrá más. El dolor sin asideros teñirá de un tono más oscuro el próximo poemario de Bezares, ya entregado a Lleonard Muntaner. Un texto dedicado a Catany que el poeta desea presentar en octubre, cuando se cumpla un año de la muerte del gran fotógrafo y mejor amigo. Una natura morta feta poema.
     

     

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