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Blog A tiro - María Elena Vallés

María Elena Vallés

Periodista de Cultura en "Diario de Mallorca". Comencé en "El Mundo-El Día de Baleares" en la misma sección. He colaborado en algunas ocasiones en espacios culturales de IB3. Twitter: @ElenaValles

Sobre este blog de Cultura

Este blog es en principio un recopilatorio de los artículos de opinión y análisis sobre la actualidad cultural de la isla que se publican los domingos en "Diario de Mallorca" bajo el epígrafe "A tiro". En la medida de lo posible, se actualizará con más frecuencia.


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  • 06
    Octubre
    2013

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    El mal gobierno

     

    A menudo pensamos en otra historia distinta y menos simple para lo que sucede en nuestro país. Con frecuencia nos imaginamos otra España (u otra comunidad balear) en donde sí que importa un mal gobierno. Y queremos empezar a creer que nuestro mal gobierno es un vulgar negocio de pocos hombres o es, simplemente, el baluarte, el fortín de hombres testarudos y recalcitrantes que sólo admiten una sola postura: la suya. Queremos empezar a creer que nuestro mal gobierno no es una metafísica, no es un estado místico del español, como nos han hecho creer. Muchos aún confiamos (¿bastan 80.000 personas?) en que es tiempo para cambiar la historia de nuestra Mallorca antes de que se la lleven los demonios. Y es que últimamente en todas las conversaciones –qué bien que las haya– se acaba hablando de consenso y de pacto común, de proyecto sólido con unos principios claramente establecidos como tabla de salvación. Se habla de hoja de ruta, una hoja trazada por unos ciudadanos cada vez más preparados y activos en la res pública. Todo con el fin de que el 1% de España no secuestre a España entera.

    Pues esto mismo también se discute en cultura, acaso uno de los sectores históricamente más despistados e inactivos a nivel institucional, al menos en la isla. Porque aquí las actuaciones en la materia se apuntalan sobre cimientos inexistentes, sobre planos que están en blanco, sobre brújulas sin aguja. No hay horizonte. Nadie, excepto todos y cada uno de los trabajadores –independientes, quiere decirse– de la cultura, sabe qué demonios hay que hacer con ella. Y por eso la Orquestra Simfònica, que nunca fue estratégica, está como está; y por eso, el sector audiovisual, que nunca fue decisivo en el inexistente proyecto cultural de nuestro sempiterno mal gobierno, está desvencijado. Desmembrado. Y harto de vaivenes vergonzantes. ¿Les sacará de su escepticismo la recién aprobada Ley Audiovisual?

    No sé. En primer lugar, preocupó que en la fiesta del 20 aniversario de Palma Pictures el discurso que enfiló el conseller de Economía Joaquín García no mencionara el nudo gordiano, la nuez, de la normativa audiovisual que acaba de impulsar su Govern y aprobar el Parlament: esto es, los incentivos (la bolsa de los quilates) para atraer rodajes a la isla. ¿Cómo se puede hablar con responsabilidad de una ley de impulso del cine sin tener en cuenta que has de competir con otros países que, sin excepción, ofrecen primas, ayudas directas o exenciones fiscales? Ah, claro, no me digas que volvemos a lo de siempre: que sobre el papel todo cabe, y tan panchos. ¿Cuántos años llevamos oyendo en las ruedas de prensa lo de los incentivos, los patrocinios de empresas privadas, la complicidad del sector hotelero con el cine? Verbigracias. Cuando el sector escucha este ramillete de topiquillos, aunque estén en negro sobre blanco, se dan codazos y recuerdan por lo bajini que en tan sólo cinco años se habrán tenido hasta tres Film Commissions distintas, casi una por año. Todas desvencijadas, desmanteladas con tristura, ante el traspaso de poderes.

    Así las cosas, todos los profesionales del audiovisual alzan la voz a una: con la ley recién aprobada no basta. Si el actual ejecutivo no se compromete (presupuestariamente) por cuatro años –como mínimo– a impulsar una oficina para atraer rodajes, seguiremos perdiendo el tiempo y el dinero, y les habrán contado una nueva milonga. Y, por cierto, ¿cómo vamos a ir a Cannes con la nueva Film Commission a cazar producciones si estamos en la lista negra del mundillo –no sólo los  gobiernos nefastos del mundo ordenan confeccionarlas– por el impago de 150.000 euros a Cloud Atlas? Se van a chotear de nosotros. Arreglen primero el desaguisado. Paguen. Y luego levanten sobre cimientos sólidos esta nueva Film Commission. No puede haber una cuarta en seis años. Porque si así fuera, creeríamos para siempre que el mal gobierno es una metafísica, un estado místico del español.

     

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