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Blog A tiro - María Elena Vallés

María Elena Vallés

Periodista de Cultura en "Diario de Mallorca". Comencé en "El Mundo-El Día de Baleares" en la misma sección. He colaborado en algunas ocasiones en espacios culturales de IB3. Twitter: @ElenaValles

Sobre este blog de Cultura

Este blog es en principio un recopilatorio de los artículos de opinión y análisis sobre la actualidad cultural de la isla que se publican los domingos en "Diario de Mallorca" bajo el epígrafe "A tiro". En la medida de lo posible, se actualizará con más frecuencia.


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  • 27
    Octubre
    2012

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    Decir "no"

    En la novela de Ray Bradbury Fahrenheit 451, recuerdo un “no” del protagonista que se erige en el punto de inflexión de toda la historia. Es cuando Guy Montag se niega a llevar la vida feliz que su mujer y una sociedad que prohíbe la literatura han dispuesto para él. Una negación que llega después de conocer a una inquietante y disidente Clarisse y de leer un libro a escondidas. Montag empezará a cuestionarse el sistema de las cosas y se planteará la siguiente disyuntiva: ¿Prefiero pensar? ¿O ser feliz? Para conseguir ambas, el protagonista dice “no” a la segunda porque sabe que el pensamiento es el camino que le llevará a una felicidad sincera y genuina: la felicidad de la razón.

    Para mí Javier Marías es una especie de Clarisse, incluso ese libro que leyó Montag, cuando dice “no” al Premio Nacional de Narrativa, otorgado cada año por el ministerio de Cultura, abanderado de los recortes gubernamentales y disparates de Wert. Me refiero a que con su “no” nos conduce como mínimo a la reflexión del protagonista de Fahrenheit y a cuestionarnos algunas golferías que han cimentado el país en los últimos tiempos. También puede enseñarnos que decir “no” a muchas naderías es un nuevo camino de felicidad.

    Javier dice “no” a las instituciones porque éste es un país al que le revienta reconocer el talento de nadie, a excepción de los futbolistas (también muy apreciados por el escritor de Los enamoramientos). Javier dice “no” porque se opone a un lema que escupe la caverna ibérica: “Los españoles, sí, somos brutos y a mucha honra. Déjennos ustedes en paz [los profundos de la vida, los intelectuales] porque lo que nos gusta es esto [las naderías]”. Los españoles, a diferencia de Montag en Fahrenheit, dijeron "sí" a ser felices por la vía del ladrillo, las vacaciones caribeñas financiadas por el banco y el no pensar. Javier dice “no” para que retornemos a la reflexión, y para que con el dinero del premio rechazado (20.000 euros) se compren varios lotes de libros, los que empujaron a Montag a decir “no” a la felicidad de celofán, la que ha llevado a España a un profundo quebranto.

    Javier dice “no”, “porque, cuando me llegue mi hora, voy a tener la sensación de que este país no va a haber cambiado esencialmente del que conocí cuando nací en 1951, en pleno franquismo” (declaró en la revista Jot Down). Javier dice “no”, porque “durante la dictadura, un alcalde, un ministro o la policía podían cometer una arbitrariedad y no había nada que hacer, había que aguantarse. Y ahora es un poco lo mismo”. Javier dice “no” al maltrato que las instituciones públicas propinan a la cultura. Y también dice “no” al lacayismo servil y a la conchupancia política. Pero, cuidado, Javier dice “no” a la estructura de un país, no a su pueblo. No obstante, si hay algo en lo que se equivoca Marías cuando habla sobre la dictadura y los tiempos actuales, es que en aquélla sólo había espacio para intelectuales de salón y ahora no, pues cada vez hay más escritores, actores, directores y artistas con redaños, personas que ejercen por libre de ciudadanos, los únicos guías soportables de por aquí. Un país en el que vuelve la soga del ahorcado cuando te acorrala el banco al que antes le has salvado tú la vida, con tus impuestos. Y todo esto que he dicho lo he dejado expuesto en estas líneas porque Javier lo escribe cada fin de semana en sus artículos. Su "no" no encubre estrategias o supercherías típicas de autores de biografía engalanada con bulos o farsas fabulosas. Javier raja a calzón quitado, sin máscara.

    Sin ir más lejos, el otro día, mientras el rey estaba en la India feliz de que las medidas de Rajoy estuvieran dando sus frutos, un pobre hombre decidía ahorcarse en su librería granadina justo antes de que le echaran a la calle por culpa de esas medidas que tanto alegraban a nuestro monarca. Por cosas así Marías dijo “no” a la España negra que le estaba premiando. Dijo “no” a las mentiras, como nuestro querido Montag en Fahrenheit. Desde entonces, desde ese "no" ineluctable, algo arde de nuevo en nuestro corazón (tan blanco).
     

     

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