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Blog A tiro - María Elena Vallés

María Elena Vallés

Periodista de Cultura en "Diario de Mallorca". Comencé en "El Mundo-El Día de Baleares" en la misma sección. He colaborado en algunas ocasiones en espacios culturales de IB3. Twitter: @ElenaValles

Sobre este blog de Cultura

Este blog es en principio un recopilatorio de los artículos de opinión y análisis sobre la actualidad cultural de la isla que se publican los domingos en "Diario de Mallorca" bajo el epígrafe "A tiro". En la medida de lo posible, se actualizará con más frecuencia.


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  • 10
    Agosto
    2013

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    De premios trilingües

     

    El problema principal de los Premis Ciutat de Palma en su conjunto es el nivel general –aclaro: no es que no se hayan premiado algunas obras buenas últimamente–. Las dificultades a las que se enfrentan los galardones ahora mismo son su prestigio, su reputación y una notoriedad social que urge elevar en lugar de entrar en debates lingüísticos estériles. ¿Y qué hace Cort para intentar paliar este óbice que impide conectar fluidamente con los creadores? Cambios. Algunos son buenos, pero otros, creo, son exactamente la causalidad de que lentamente se desactive la buena trayectoria de estos reconocimientos. Precisamente, los cambios y vaivenes en las modalidades de los galardones literarios (ahora unificados en una categoría bilingüe, luego en castellano y en catalán, a continuación sólo en catalán, para después regresar a la categoría única bilingüe –es el caso de este 2013–) son un motivo de la falta de asentamiento de los mismos, un cimbreante ir y venir que, en efecto, todo el mundo (también los lectores que comprarán las obras ganadoras) interpreta como maniobras ideológicas, partidistas y electoralistas. Así, ¿qué premio va a ser realmente tomado en serio por parte de la sociedad cuando los políticos cambian las bases según una ideología enlatada que no ve más allá que cuatro tristes votos? Cuando las bases de los premios se interpretan como programas electorales algo falla y la maquinaria del descrédito avanza.


    Flaco favor les hacen también a los escritores que, tras haberse presentado, deben quedarse atónitos ante las mutaciones y las polémicas suscitadas. Sobre todo por las lenguas.  Los ganadores igual se ven forzados a hacer gestos extraliterarios que son interpretados como ademanes políticos que de nuevo no tienen que ver con la calidad literaria y que indirectamente conducen a restar enteros a los galardones que se llevan a casa. ¿Van a querer presentarse autores de prestigio a unos reconocimientos que a la mínima activan escandaleras? ¿Van a desear enviar sus manuscritos a unos premios que son rechazados con virulencia por el noventa por ciento –igual son menos pero nadie se atreve a elevar la voz– de la pléyade literaria local? No sé. El caso es que los palmesanos cada vez sentimos más desafección hacia estos premios porque parecen propiedad privada de la política.


    La reciente recuperación de una única categoría bilingüe –un sólo premio para obras escritas indistintamente en castellano y en catalán– creo que no va a traer la cura o la cicatrización de las heridas abiertas recientemente. Menos cuando el conflicto lingüístico sacude Balears o cuando el PP recorta el peso oficial del catalán en la Administración. Igual nos descuidamos y el TIL (Tratamiento Integrado de Lenguas) alcanza también a los Premis, y un día nos despertamos con una modalidad –¡oh!– trilingüe.


    Además de estas tensiones lingüísticas, cabría preguntarse si Cort está trabajando en otros sentidos para prestigiar sus galardones. Si intentará tender puentes o estimular a los creadores a que se presenten (para ello hay que acercarse a las plataformas de los mismos), si está buscando la mejor salida editorial para las piezas ganadoras, si trabajará en pro de aumentar las dotaciones así como en la mejor fórmula para conformar los jurados. Lo que sí parece haberse corregido –a mejor– es el premio de Artes Visuales: hasta el año pasado, uno podía presentar a su madre con un sombrero y resultar ganador.


    En definitiva, no se comprenden tantos vaivenes y cambios realizados en las modalidades literarias de los Ciutat de Palma durante los últimos años y tal inmovilismo en la categoría de arte, con unas bases retrógradas. Bueno sí, igual hay un motivo: la lengua otorga (y quita) más votos que la pintura, la escultura, la fotografía o la instalación, que, al fin y al cabo, son mudas.
     

     

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