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Blog A tiro - María Elena Vallés

María Elena Vallés

Periodista de Cultura en "Diario de Mallorca". Comencé en "El Mundo-El Día de Baleares" en la misma sección. He colaborado en algunas ocasiones en espacios culturales de IB3. Twitter: @ElenaValles

Sobre este blog de Cultura

Este blog es en principio un recopilatorio de los artículos de opinión y análisis sobre la actualidad cultural de la isla que se publican los domingos en "Diario de Mallorca" bajo el epígrafe "A tiro". En la medida de lo posible, se actualizará con más frecuencia.


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  • 13
    Enero
    2013

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    A vueltas con la ‘Revetlla’

    La Revetlla y el programa de Sant Sebastià enterito dan, un año más, para relamerse de malicia en un artículo. Es un clásico del que uno desearía huir por mor de repetir argumentos un año tras otro. Pero la calle habla y habla, es más terca; y el tema se hace ineludible a escasos días de la verbena. La opinión general sobre el cartel ha sido contundentemente negativa. Este Sant Sebastià –bastante absurda la confección de las actuaciones- no gusta a casi nadie debido a las escasas figuras de relevancia (quiero decir relevancia musical) y porque algunas de ellas las tenemos más vistas que el tebeo: por ejemplo, los catalanes Mishima (uno de los mejores grupos del cartel –también he de nombrar entonces a Oliva Trencada y a Josemi Carmona, aunque la falta de popularidad de este último no es un argumento a su favor) se han paseado por nuestra geografía con una mini-gira hace escaso mes y medio; y otros han venido tropecientas mil veces a la isla, como Jarabe de Palo, quien ya estuvo en la Revetlla de 2010 y creo que en alguna otra anterior. Lo que quiero decir es que parece que no hay fiesta en enero sin Pau Donés. Menuda querencia le tienen Cort y nuestros impuestos.


    Pero la pregunta es: ¿por qué está sucediendo esto? ¿Por qué Palma tendrá el día 19 un cartel musical tan endeble (ojeen el programa, por favor)? Recortes presupuestarios aparte, el problema continúa estando en el comité de selección de las propuestas, una suerte de jurado constituido por el Ayuntamiento de Palma que está muy lejos de ser profesional y que se atiene a criterios inexplicables e indefendibles. ¿Consume conciertos ese grupúsculo que confecciona la Revetlla? No seamos inocentes. Conocemos la respuesta. Pero qué más da, parece, cuando los músicos son gomosos para nuestros próceres: los estiran, los contraen, los ignoran, hacen lo que les da la gana con ellos. Sin embargo, con otros gremios, otro gallo canta. Ciudadanos, ¿se imaginan a un político diciendo: “Ah, no, que para operar a un enfermo no hace falta saber de medicina, cualquier hijo de vecino es capaz de hacerlo”? ¿Se lo imaginan? No, ¿verdad? Pues eso sí sucede con la música, para decidir sobre ella la ignorancia es el pasaporte. Aún retengo en la memoria a los representantes de las asociaciones de vecinos y a los políticos juntos votando sobre el cartel de 2011, vídeos de YouTube mediante.


    Lo grave de la cuestión, ciudadano, es que igual que usted paga por los hospitales con sus profesionales también desembolsa manteca para la Revetlla. Que ésta no le dé igual, por favor. Y exija más. Como mínimo un control de calidad. Quien ahora escribe estas líneas y critica el cartel de 2013, quiere dejar claro, antes de ser acusada de elitista, que una verbena musical digna no debe perder de vista el elemento populista inherente a eventos de este tipo (Pitingo puede que lo sea, pero ahora mismo pienso en otro grupo que hubiera encajado en la Revetlla como Vetusta Morla, por ejemplo, que encabezó el cartel en las fiestas patronales de la Mercè de Barcelona). Sabemos que Sant Sebastià no es un festival, es otra cosa. Pero entre ser pobretón y relamidamente exquisito existe un término medio (término que comprenderían perfectamente los profesionales del comité seleccionador que conocen la escena musical local y foránea), una frontera populista de clase media que parece que es imposible alcanzar para nuestras fiestas patronales. Una pena.


    Aparte de la Revetlla, el programa rezuma poca imaginación. Teatralmente, a nivel de escenarios de titularidad municipal, esperábamos algo más que la sempiterna Madò Pereta, que no desentona con el cartel. Un año más Sant Sebastià y su escaso anhelo de pluralidad y calidad ha dado la espalda a muchos ciudadanos. Y por supuesto a los turistas, presunta prioridad en el plan de acción política del consistorio popular. Siento aguarles las fiestas a los ediles, pero peor no lo podrían hacer. ¿Quién querría venir a Palma en enero con esta oferta?

     

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