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Kum Ba Llá

despistado, irresponsable, dormilón

Sobre este blog de Sociedad

rabiosa y fulminante actualidad. carne al peso de los principales zocos bélicos que pueblan el comercio del dolor. descuentos especiales a familias numerosas. guerras domésticas, conflictos sostenibles, trincheras portátiles,... nouvelle cuisine imperial al sevicio de la comunidad..


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  • 04
    Mayo
    2011

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    vendo 30 kilos de palabras en bruto

     Abrí un libro añejo, uno de esos incunables del siglo XV! escrito a pluma alzada y atraído por el polvo. El nombre del autor lo desconozco,  pero rezaba en la tercera página Ibn Al Suhnami. Lo increible es que está escrito en un castellano sencillo, accesible en donde la humildad del autor hacen que las palabras adquieran un valor incalculable. En la página 223 del libro encontré un dibujo, también a tinta, en el que aparecía una puerta de madera tallada a mano con arabescos, en medio de un desierto. Al abrirla pude atisbar en lontananza, a lomos de una duna majestuosa,  a un grupo de mercaderes con sus respectivos pencos de arena, repletos de sacas de arpillera.  Me apróxime para prestarle atención y pude descifrar que estaban transando con palabras en desuso. Unas porque habían sido olvidadas, otras porque habían mutado a otra cosa, distinta y errónea de su significado etimológico.  Lo que más me llamó la atención no fué que estuvieran desnutridas. Fue su cara de consternación, su silencio, mezclado con una exuberante quietud. Parecía que hubieran atravesado mil avernos .

    En una de esas apareció la palabra libertad, con magulladuras por todo el cuerpo ,  dos letras semiinconscientes y la mirada gacha. qué tal hermana, le pregunté, como el que no quiere la cosa.

    - Qué esperas pequeño ?  las aguas están enfermas, los campos heridos, el cielo está roto..., Qué esperan de mi éstos lerdos? qué sabrán de mis pilares?..

    Le pregunté al mercader que cuánto quería por esa vieja palabra. Me dijo que dos, yo le dije que cuatro, arremetió con ocho y lo dejamos en diez. No está mal para una palabra de su peso. Me la eché al hombro y me dirigí a la puerta. De regreso a la página 223  utilicé una cuerda de barco para izar la palabra desde el fondo del libro. 

    Por la noche, encendi el fuego, puse un disco de Perales y nos echamos unas risas a propósito del Día Internacional de la Presa Libre, desinformación para los amigos.

     

     

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