V.S. PALMA.
Una mártir para los palestinos; un error de cálculo para los israelís; una traidora para los estadounidenses. No lo tuvo fácil Rachel Corrie, una norteamericana que viajó a Palestina como escudo humano internacional y que halló la muerte en 2003 embestida y atropellada por una excavadora del ejército israelí. Su vida, su historia, sus pensamientos, sus ideales, son ahora los de Marta Marco, la intérprete que hoy y mañana sábado se mete en la piel de esta pacifista en El meu nom és Rachel Corrie, montaje que se estrena en el Teatre Principal.
Ayer, su director, Mikel Gómez Segura, y la protagonista, explicaron cómo, a través de las palabras que la joven dejó escritas se pueden descubrir sus inquietudes. "Con este espectáculo nos acercamos a las palabras que Rachel dejó escritas en su diario íntimo y en sus correos electrónicos. Ésto nos permite descubrir que ella era un ser humano palpitante, mucho más que una figura controvertida", dicen.
Con escenografía de José Ibarrola y una canción cedida por la extremeña Bebe, el público viajará por el conflicto palestino-israelí a través de los ojos de Marta Marco, aquí Rachel Corrie, que demuestra un dominio de la escena indiscutible y un equilibrio emocional difícil de controlar cuando en el texto se hacen alusiones a la violencia y a las injusticias. "Es un viaje a través del dolor y de las miserias humanas; un duro recorrido durante el que Rachel nunca perdió la fe", subraya Marco.