Paloma Cifuentes y Marilén Martín Soledad. Empresarias, responsables del catering La Alacena
ESTEBAN MERCER. PALMA.
La crisis ha propiciado que las empresarias Paloma Cifuentes y Marilén Martín Soledad ofrezcan a sus clientes una nueva fórmula que permite celebrar una boda por todo lo alto pero a un precio asumible; una interesante oferta dirigida a las parejas jóvenes que ven como la inestabilidad económica frena una de sus mayores ilusiones, festejar el amor que los une con sus familiares y amigos. Las propietarias de La Alacena, catering de reconocido prestigio con más de veinte años de experiencia en la organización de eventos, cuentan en esta entrevista a DIARIO de MALLORCA cómo es posible un banquete de ensueño sin un gran desembolso.
–Llevan veinte años al frente de la Alacena. ¿Se habían encontrado antes con una situación económica tan difícil que impidiera la celebración de bodas?
–Cuando comenzamos, éramos dos amigas decididas a crear un negocio de servicios, pero nunca imaginamos que llegaríamos hasta aquí. Al ser dos mujeres, madres de familia y sin experiencia, pocos confiaban en nuestro futuro, pero fuimos poco a poco, las mujeres de nuestra generación sabemos mucho de organización doméstica.
-¿Qué fue lo primero que organizaron?
–Nuestro primer evento importante fue la campaña del PP de 1994. Gracias al dinero, pudimos poner cocinas industriales. También hicimos comida preparada que dejábamos en el congelador de nuestros clientes para cada día de la semana. Un día, nos ofrecieron organizar un cóctel para 200 personas que salió tan bien que nos contrataron para una boda en el castillo de Bendinat. Nos lo jugamos todo y perdimos dinero porque nos lo gastamos en hacer una boda distinta a lo que había entonces... así que ya tenemos experiencia en ajustar presupuestos y en arriesgar. Los que no creyeron en nosotras por el hecho de ser mujeres seguramente estén ahora muy sorprendidos. De hecho, de nosotras depende un equipo de 7 cocineros y 13 camareros más extras.
–¿Qué importancia tienen los detalles en una boda?
–Toda y más. Es donde marcas la diferencia. La comida es importante pero crear un ambiente adecuado es fundamental. Nuestro trabajo es muy creativo porque sobre todo, en las bodas, hay que hacer cosas distintas cada vez y adaptarte a la personalidad de los contrayentes. Hay una familia a la que hemos tenido que organizar la boda de sus cinco hijos de forma totalmente distinta cada vez. Hay que jugar mucho porque lo más demandado es la normalidad. Nosotros intentamos cambiarles el chip para que tengan un celebración única.
–¿Qué es una boda low cost?
–Son más económicas pero no por ello se baja en calidad, ni belleza ni, por supuesto, se varía el trato. Lo que sí queremos es que los novios se impliquen de forma distinta. Que busquen el vino y nos lo traigan, o las flores. Esta idea de colaboración al máximo surgió por la situación económica; a la vez, propicia que los novios disfruten más de la preparación. Lo único que exigimos es que la boda sea en jueves o viernes, como se hacía antiguamente. El único secreto para que funcione como si fuera una boda de gran lujo es la educación y querer hacer las cosas bien.
–Además de banquetes de bodas, organizan las fiestas de verano de personajes muy conocidos y muy exigentes...
–Sí, y además suelen ser los menos complicados. Hemos hecho muchas de la cenas de verano de Rosario Nadal y Kyril de Bulgaria. Eran una pareja encantadora y supersencilla que reciben con mucha naturalidad. Somos psicólogas. Hemos tenido experiencias fabulosas que dan para escribir un libro, pero la discreción es fundamental en nuestro trabajo.
–¿Mejor en casa o elegir un nuevo ambiente?
–Mucha gente prefiere organizar sus fiestas en fincas históricas, así que hemos ampliado nuestra oferta y ofrecemos en exclusiva enclaves de ensueño. Sa Cimentera de Canet es nuestra casa madre; son Pont, la romántica Son Collell, Son Berga de Alaró, Cap Rocat... todos ellos son lugares mágicos que hemos sabido aprovechar en beneficio de todos. En esto también hemos sido pioneras.