MATEU CUART. PALMA.
"Hoy en día, la gente se cree que un vampiro es un tío joven con pinta de metrosexual y pintura roja en los labios", se lamentan Raúl Toral y Juan Carlos Ortega. Como contrapunto al efecto Crepúsculo, en la portada de su libro, Aaarrghh!!!, aparece Christopher Lee. "Para mí siempre será Drácula", asume este último, coautor junto al primero de "una gran guía terrorífico-cachonda sobre pelis que puede que el lector haya visto y otras que seguramente no verá jamás".
Sus más de 600 páginas, con 962 filmes seleccionados entre unos 1.500 y presentados en forma de narración cronológica, han conquistado a los aficionados del género, sorprendidos de haber agotado ya las 80 copias de la primera edición, aparecida hace apenas unos meses.
"Queremos que sea una compañera de charla, que la gente la vea como si la hubieran escrito ellos mismos. Y si hay que llamar a Tom Cruise ´comeplacentas´, se le llama", sentencia Toral en referencia al tono de un libro que se propone ser "la reivindicación de un género maldito", especialmente en España. Tal vez por eso, no han hecho ascos a la "morralla" que, dicen, abunda en el cine de terror, y sólo se han descartado las producciones "que no tienen nada que decir, ni que sea para mal".
"Incorporamos cosas que ni los mismos fans de las películas sabían", aseguran. Entre las curiosidades, las leyendas urbanas ocupan un capítulo destacado. "A veces importan más que la propia película", sostiene Toral. Snuff (Argentina, 1976) constituye una prueba irrefutable. "Una pareja hizo una película de terror en los 70. Un productor la compró y añadió una escena en la que parecía que el equipo de rodaje cogía a la actriz y la hacía pedazos", señalan. Para más inri, añadieron como subtítulo "Filmada en Latinoamérica, donde la vida es barata". "Se armó un buen pollo", recuerdan.
También en Holocausto caníbal (Italia, 1980), se llevó al límite el juego entre realidad y ficción. "El director tuvo que explicar en un juicio cómo había conseguido simular que la actriz había sido atravesada por un palo", recuerdan.
"Todo lo que parezca real atrae, aunque al final siempre acaba sabiéndose la verdad", reconocen estos aficionados al terror, que echan en falta "ideas nuevas" en el género, sustituidas ahora por sexo y caras guapas. "La gente quiere novedades", inciden los autores, quienes, tras el éxito de Aaarrghh!!!, comienzan a pensar en una nueva impresión, cuyos ejemplares pueden reservarse ya en la librería Gotham Comics, en Palma. Tampoco descartan "otros volúmenes, dedicados a otros apartados de géneros desconocidos".