ESTEBAN MERCER. PALMA.
Nació francés pero la vida le llevó a establecerse en Madrid, donde ha llevado una vida profesional ligada al lujo más exquisito y exclusivo gracias a su maestría con la aguja y sus técnicas de bordado alta costura. Pasa temporadas en Mallorca invitado por amigos que disfrutan de una compañía que los traslada a un mundo de ensueño en vías de extinción. Su buen hacer le llevó a lo máximo a que puede aspirar un creador de altura, bordar por encargo del príncipe de Asturias el velo que lució en su boda doña Letizia. Un regalo convertido ya en pieza histórica. Habla con DIARIO de MALLORCA durante unos días de descanso en la isla antes de inaugurar su primera tienda en la milla de oro de Madrid, la confirmación definitiva de su éxito.
–¿Quedan pocos bordadores como usted?
–Sí, muy pocos porque la costura muere, aunque siempre habrá mujeres deseosas de un modelo exclusivo y hermoso. El lujo no morirá nunca. Aprendí en Francia con los mejores y cuando decidí trasladarme a España empecé a trabajar con los creadores de aquí. Empecé con Pedro del Hierro, un verdadero maestro, pero también con Larraínzar y Jesús del Pozo. He trabajado con todos los diseñadores españoles de prestigio.
–Un trabajo delicado y creativo.
–Es algo que te nace de dentro y que te hace trabajar con materiales muy nobles como perlas, piedras preciosas y sedas, buscando una combinación perfecta que cree belleza. Es una tradición muy antigua que he tenido que investigar para poder aplicar técnicas antiguas, milenarias a diseños contemporáneos.
–Usted bordó el vestido de novia de la infanta Cristina y el velo de Letizia ¿Cómo consiguió estos encargos tan importantes?
–El traje de la Infanta fue obra de Lorenzo Caprile, que fue el que me encargó el bordado. La tela era brocada y lo que hice fue realzar el dibujo del tejido valenciano con hilo de seda y plata. Era un bordado de gran relieve que llenaba la cola espectacular del vestido y el bajo pecho. Me sentí muy orgulloso. Que Lorenzo confiara en mí para algo tan importante fue importantísimo para mi carrera. Nunca hablamos de los trabajos que hacemos para nuestros clientes, así que pudimos trabajar con tranquilidad en nuestros talleres, pero la responsabilidad era enorme.
–¿Recibió la felicitación real?
–No, tampoco la de Letizia. Pero su mayor elogio es que tanto las infantas como la princesa tienen muchos trajes bordados por mí. Cuando bordo para ellas siento que hago historia. Pasó lo mismo con el velo de la princesa. Fue un encargo de la Casa Real y sabíamos que era extremadamente secreto. Los motivos del bordado me los dio la Casa y son iguales que los del traje de Pertegaz. Había que hacer una distribución hermosa. La responsabilidad era muy grande porque estábamos creando el velo que seguramente lucirán otras princesas en sus bodas. La Familia Real española no tiene piezas importantes, curiosamente se han perdido mantos de Corte y velos históricos que antes se usaban en muchas ceremonias importantes de la monarquía.
–Debía dar las puntadas con miedo al velo de la futura reina. Imagine que se equivoca.
–Tenía pesadillas, pero tenemos experiencia en este trabajo. En España hay mucha sensibilidad para los bordados y curiosamente se es menos barroco que en Francia. El bordado es un complemento, no el traje. Una señora con clase lo sabe.
–¿Cómo debe ir vestida una señora para lucir espléndida en Navidad?
–Con sencillez. Los trajes deben tener un corte bonito y después dejarse llevar por la fantasía sin convertirse en un repollo. El barroquismo es elegante sin pasarse y sólo se lo pueden permitir algunas privilegiadas. En Mallorca hay mujeres elegantísimas, muy chic. Me encanta cómo viste Neus Cortés. Sabe lo que se pone y tiene porte de gran dama. Es una Naty Abascal de aquí.
–¿Carmen Lomana o Naty Abascal? ¿Cree que Doña Letizia es elegante?
–Naty Abascal está elegante con cualquier cosa y puede abusar de lo que quiera. La Princesa ha conseguido tener un estilo propio. Representa a España con dignidad. Caprile y Varela han hecho vestidos muy hermosos que en el extranjero siempre son alabados. Los españoles en cambio son mucho mas críticos. No es fácil vestir a alguien con una responsabilidad de representación tan importante, nunca se sabe donde esta el límite y hay que buscarlo. Mujeres como ella mantienen este arte que es la costura, una joya que no se debe perder.