CARLES MULET. PALMA.
Vientos de cambio, aires nuevos con 2010. El vendaval de Nochevieja fue interpretado con optimismo por los varios miles reunidos en Cort, unánimente ansiosos por descorchar un año mejor. Salud y amor, en este orden, se impusieron al trabajo en el ranking de deseos clásicos, pues lo primero es lo primero, a pesar de la crisis. En la democrática lista de peticiones también se colaron con fuerza unos sinceros "algo más de sexo", un posible que "España gane el Mundial de Sudáfrica" o un complicado "conocer a Zac Efron". Por pedir que no quede. Y así, entre apetencias varias y uvas de la suerte transcurrió una velada –menos concurrida que otras veces– con mucha fe en lo espiritual, muy, pero que muy, ochentera en lo musical, y especialmente cariñosa en lo carnal, practicadísimo el abrazo anónimo.
La cita de Cort sería la mitad de jubilosa si no fuera por aquellos que no han nacido aquí. Inmigrantes residentes, sus familiares, y turistas ayudan a completar un aforo que sin ellos perdería demasiado ángel y colorido; como sucedía no hace tanto tiempo la Nochevieja en Palma, se confirmó el jueves, ya tiene mucho de Venezuela, Puerto Rico o República Dominicana. De Uruguay y de Argentina. De Nigeria. De Bulgaria y Marruecos. De Alemania y Gran Bretaña. Incluso de China. Todos a una, a pesar de que tatarear con acierto el Sabor de amor, Cuando brille el sol o Aquí no hay playa queda reservado a muy pocos. Todavía.
Los minutos previos a las campanadas –animados por el perfecto revival ochentero y noventero de ¿Dónde estabas tú?– corroboraron que el arte del picnic no entiende de escenarios. Ejemplo supremo, la mesa-papelera compartida por Manolo, José Luis, Paloma, Ana, Eduardo y Beate, sin duda la más VIP de todas ellas, donde sólo faltó el mantel. "Salud y felicidad para todo el mundo", desearon cava en mano. "Hombre, y algo de dinerito también", matizó alguno de ellos con el beneplácito de los demás.
Anhelos parecidos, a pocos metros, en un corro muy numeroso, intergeneracional y bien disfrazado de Santa Claus. "Somos el grupo de Bulgaria", resumieron así sus "complicados nombres". "Al 2010 le pedimos que todos podamos estar felices, que pase ya la crisis y, sobre todo, mucha tranquilidad", suscribieron en la que fue su segunda Nochevieja consecutiva en Cort.
"Que el Año Nuevo sea de 10... aunque si llega al 5 nos conformamos". El deseo más sensato se escuchó a escasos minutos de la hora bruja. Lo lanzaron al aire Juan Carlos, Imma, Gerardo, María Antonia y Jaime, simpático clan con ADN mallorquín, menorquín y valenciano. "En definitiva, esperamos que 2010 sea mejor que 2009", que no es poco.
Y legó el momento de las uvas, doce segundos donde está prohibido masticar y se impone el engullir. Eso sí, las campanadas sonaron mal en Cort, donde la tecnología que debía ampliar el sonido de en Figuera terminó por ahogarlo entre ruido e interferencias. El inevitable error de los ´cuartos´ también jugó malas pasadas. En Palma los doce golpes del reloj entran sin los preámbulos sonoros de la madrileña Puerta del Sol. Despiste colateral y clásico, algunos comenzaron a ingerir al quinto timbrazo, obligados a recuperar el tiempo perdido pidiendo los deseos de dos en dos.
Entró 2010 con la habitual explosión de cava y lluvia de SMS. O viceversa. Los miembros de ¿Dónde estabas tú? cedieron escenario a DJ Dino y Miquel Viló, una suerte de Blues Brothers que contagiaron aquello del Everybody needs somebody to love. Y similares, sin olvidarse del WMCY. Lo hicieron durante la media hora más internacional de la velada. Especialmente contentos, ´Gato´ Gastón, Diego, Fefe y Cristian, un cuarteto de "amigos continentales" llegados desde Barcelona, Argentina y Uruguay. En mente "mucho amor en 2010, todo lo demás llega sólo". Y si no lo hace, "se puede comprar". Como las pelucas que vestían.
Más felicidad y muchos deseos muy cerca de allí, en la peña formada por Damaris, Daisy, Jessica, Carolina, Norma, Jose, Nashville, Ramfis y Manu: "Salud y mucho amor. Y un poco de dinero. Y que España gane el Mundial. Y poder conocer a Zac Efron". Cada uno a lo suyo en un simpatiquísimo grupo con miembros de Venezuela, Puerto Rico, República Dominicana y Mallorca.
"Papá, no te pongas tan profundo". Se lo decía con cariño Lourdes a Francisco, un padre que le pide a 2010 "que sigamos con salud y que no haya tanto paro". De fondo, mientras tanto, de nuevo la música de ¿Dónde estabas tú?, ahora repasando clásicos de Siniestro Total, Danza Invisible o Seguridad Social.
Y así, más o menos, prosiguió la primera hora del nuevo año en Cort, el tiempo que se conceden muchos antes de iniciar su peregrinaje hacia la noche más elegante del Passeig Marítim. La Lonja, que no pudo celebrar la clásica fiesta del Puro Hotel, lució algo más desangelada que otras Nocheviejas, finalizada gran parte de la alegría una vez que los restaurantes sirvieron las uvas.