AGENCIAS.
Susanna Maiolo, la joven italo-suiza de 25 años que ayer hizo caer al Papa al inicio de la Misa del Gallo para intentar abrazarle, ya intentó hacer lo mismo el año pasado sin éxito. Ahora, deberá enfrentarse a la justicia vaticana, aunque, como advirtió el portavoz de la Santa Sede, monseñor Federico Lombardi, en general ésta suele ser "benévola".
Las imágenes de una joven con una sudadera con capucha roja saltando una valla y abalanzándose hacia el Papa han dado la vuelta al mundo. Al parecer, según indicó Lombardi, la joven, con problemas psicológicos, ya había intentado el año pasado sin éxito llegar hasta el Pontífice. Entonces, al término de la misa, una mujer intentó saltar la valla y acercarse al Pontífice, pero fue bloqueada por un agente de la Gendermería vaticana.
Ante esta circunstancia y la reincidencia de la mujer, monseñor Lombardi explicó hoy que Maiolo "no pareció particularmente peligrosa" cuando intentó el año pasado acercarse al Papa y subrayó que aunque se hubiera querido impedir que no estuviera ayer en la Basílica "cuando hay tantas personas que entran juntas los controles personales son difíciles".
Por ello, anoche, la joven logró su objetivo, pero fue detenida por las fuerzas de seguridad vaticanas y se encuentra ingresada en un centro médico. Así lo indicó esta mañana la Santa Sede en un comunicado, aclarando que la joven "no estaba armada pero manifiesta signos de desequilibrio psicológico y ha sido ingresada en un centro sanitario, para ser sometida a tratamiento".
Maiolo "superó una barrera y pese a la intervención de la seguridad, consiguió llegar hasta el Santo Padre y agarrar el palio, haciendo que éste perdiera el equilibrio y que cayera a tierra", relató el Vaticano. Lombardi no aclaró si se emprenderán acciones judiciales contra Maiolo, limitándose a señalar que "la justicia de la Santa Sede es en general muy benévola".