AGENCIAS. COPENHAGUE.
Tras maratonianas negociaciones, la cumbre de protección climática de Copenhague terminó ayer –un día después de lo previsto– con la aprobación de un texto débil, poco ambicioso y que no establece un compromiso vinculante de reducción de emisiones contaminantes para salvar al planeta del calentamiento global.
El texto sufrió en menos de 48 horas sucesivos procesos de adelgazamiento que lo fueron dejando cada vez más desnudo de contenido para convertirlo en un virtual papel mojado. Después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, el primer ministro chino, Wen Jiabao, y la Unión Europea lograran aprobar en la noche del viernes al sábado un acuerdo de mínimos, el rechazo de Venezuela, Bolivia, Cuba, Nicaragua y Sudán logró frenar lo esencial del texto, finalmente adoptado en la mañana de ayer en el plenario de la cumbre como un documento sin compromiso alguno. Este grupo de países, que se erigieron en portavoces de los "pobres" del planeta, se opuso frontalmente al texto, al considerarlo "una imposición dictatorial" de los "ricos capitalistas".
Aunque Copenhague tendría que haber puesto los cimientos para sustituir al Protocolo de Kyoto sobre protección del clima –que expira en 2012– las expectativas han quedado por los suelos. Así, el acuerdo alcanzado por un grupo de 25 países –los más ricos del planeta– y numerosas naciones en vías de desarrollo, fue adoptado bajo una fórmula vaga y débil, que no compromete a nadie a casi nada. No fija objetivos de reducción de gases, aunque sí limita la subida de temperaturas a 2 grados centígrados para evitar una catástrofe. Los países industrializados deberán presentar antes del 31 de enero de 2010 sus objetivos nacionales de reducción de emisiones para 2020. La Unión Europea (UE) y otros 15 países ya lo hicieron.
El texto también establece un fondo de 10.000 millones de dólares entre 2010 y 2012 para los países más vulnerables a la hora de hacer frente a los efectos del cambio climático, y 100.000 millones anuales a partir de 2020 para mitigación y adaptación.
El plenario se limitó ayer a "tomar nota" de la existencia del acuerdo. Los 190 países participantes en la cumbre acordaron que la propuesta de compromiso se incluirá oficialmente en el proceso de negociación que continuará el próximo año, con una nueva conferencia que se celebrará en México en diciembre, evitando así el bloqueo total y salvando la cara por muy poco. Ahora, cada país es libre de adoptar el acuerdo sobre objetivos de protección climática. Según su criterio.
"Es necesario mucho más"
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, calificó el acuerdo de "buen comienzo" . Sobre las fricciones vividas durante la noche, explicó que fue una negociación muy complicada con numerosos actores implicados, con situaciones políticas y financieras muy distintas. Con todo, "por fin tenemos un compromiso", manifestó. "Está claro que es necesario mucho más para abandonar la senda del calentamiento climático, pero éste es un paso en la dirección correcta". Ahora, dijo, se necesita una cuerdo vinculante jurídicamente y que para ello no hay una fecha a la vista. "Nosotros (la ONU) trabajaremos duro para lograrlo en 2010".
En este sentido, el partido alemán de Los Verdes pidió ayer una cumbre extraordinaria de la UE para abordar la cuestión y plantear la posibilidad de pedir un plebiscito europeo para forzar a Los Veintisiete a adoptar un acuerdo vinculante. Su co-presidenta, Claudia Roth, recordó que el nuevo Tratado de Lisboa ofrece este instrumento, y aseguró que con un millón de firmas se podría obligar a los jefes de Estado y Gobierno a adoptar el tratado de forma vinculante.