Navidad 2009. Un nacimiento histórico
M. ELENA VALLÉS. PALMA.
El tradicional belén monumental del convento de las Caputxines ya está armado: en la cueva de estilo barroco moran de nuevo figuritas de pastores de los siglos XVII, XVIII y XIX. Las visitas arrancan hoy y se extenderán hasta el próximo 10 de enero. El horario, partido: de11 a 14 y de 17 a 20,30 horas.
La talla policromada del misterio es un Jesucristo recién nacido, una pieza de gran calidad artística. Tanto es así que el conjunto de belenes del convento fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2003.
La comisaria del patrimonio artístico de las Caputxines, Aina Pascual, anunció ayer la reforma para 2010 de una parte del nacimiento monumental: las pinturas de la cueva y el séquito de los Reyes Magos. En la vitrina central de la antigua sala de labores, pueden contemplarse también pastores de barro cocido policromado del siglo XVII y el misterio conocido como Betlem de les Fundadores, también de la misma época. Amén de éste, pueden verse otros cinco belenes –los dos del fondo de la sala acaban de ser rehabilitados gracias a la ayuda que anualmente concede el Consell– compuestos por las monjas caputxines con figuras del taller del Mestre de les Verges Rosses y algunos pastores folclóricos del siglo XIX. Mención aparte merece la colección de figuras de cartón pintado y recortado de un belén de datación incierta, fechado entre el XVII y el XVIII.
El recorrido por los misterios se completa con una exposición temporal, patrocinada también por Gesa-Endesa, que gira en torno a las artes suntuarias y que cuenta con un pequeño recodo conmemorativo del 250 aniversario de la muerte de sor Catalina Andreu i Orlandis (Palma, 1695-1759), que fue una de las grandes promotoras de las artes decorativas en el convento.
Dentro del recorrido expositivo, una de las estancias con material más interesante es la del Mar Vermell. Hay dos vitrinas que presentan una importante colección particular de joyería antigua de los siglos XVII al XIX. La mayoría de piezas son bajos de rosario con vidrios pintados. Completan este espacio, dos pequeños tocadores estilo Carlos IV. Otros dos aparadores contienen una colección particular de estampas barrocas pintadas de procedencia alemana y austriaca. Otro de los muebles "especiales, porque quedan pocos en la Península", es una cajonera de sacristía del siglo XVII. Las especialistas Mònica Piera y Àngels Creus de la Associació de l´Estudi del Moble de Barcelona están elaborando la ficha que se incluirá en el catálogo de la muestra, sufragado por el Ayuntamiento de Palma.