LLUÍS AMENGUAL
Después de una semana de trabajo en Copenhague, el balance es que no hay balance. La iniciativa de la Unión Europea de los tres 20% parece que ha caído en saco roto, para convertirse en un duelo entre Estados Unidos y China. El Texas Hold´em o partida a 100, en referencia a los máximos mandatarios que ya empiezan a llegar a la capital danesa, se ha convertido en Pimpinela, en medio de un tira y afloja donde los Estados Unidos y China llevan a la voz cantante.
Al compás de una muñeira, una de las archidesconocidas canciones del grupo musical, es el símil perfecto de la situación. El coro que ameniza la velada lo forma la catarata de detenidos en las ya conocidas y esperadas manifestaciones de activistas pro Kioto.
China entona su particular Algo pasa contigo, al mostrar una vez más, su particular visión de trasparencia al considerar una intromisión hacer públicos sus datos sobre emisiones de gases de efecto invernadero. Este paso es el punto de partida imprescindible para determinar qué se puede hacer. Estados Unidos responde con un Ahora me toca a mí mareando al personal con porcentajes y fechas diferentes. Mientras tanto, la Unión y el resto de países ven El cuento de nunca acabar (así es nuestro amor), relegados en un enésimo plano, viendo como ambos países están Quemando fantasías y empezando a ser común entre ellos el Ya no quiero oír su nombre.
Y es que Pimpinela vuelve a echar luz sobre Copenhague con su canción Las cosas simples de la vida. Mientras tanto, Zapatero canta el Cuéntale al mundo con su plan de hacer un plan de ahorro energético en más de 330 edificios de la Administración.
Mientras tanto Naciones Unidas recomienda unos recortes de emisiones de entre el 25% y el 40% en los países ricos. Por eso, se la podría tildar de Heroína solitaria. Eso sí, heroína de héroe.