Gabino Diego. Actor
CARLES MULET. PALMA.
Gabino Diego (Madrid, 1966) jamás aparentará la edad que tiene, ahora 43 que siguen pareciendo los 30 que gastaba en Torrente. Ya no fuma, eso sí, "consejo de médico". Desayuna perrito caliente, al menos en lunes lluvioso. Promete estar "encantado" ante la perspectiva de una Navidad en Palma y demuestra con hechos que sabe dosificar simpatía, alternando sonrisa y discurso amable con secos monosílabos. "Avanzadilla" de Los 39 escalones que participa, ayer estuvo en la isla para adelantar sinopsis y entresijos de una obra que Madrid lleva aplaudiendo once meses. El Auditòrium la recibirá del 25 al 30 de diciembre, dirigida por Eduardo Bazo, también con Jorge De Juan, Diego Molero y Beatriz Rico en el reparto. "Una parodia de la película de Hitchcock", describe el actor. Hora y media "muy divertida".
Gabino Diego, admite, no es el protagonista de la velada, a pesar de enfundarse el guión de quince personajes distintos; al igual que hace su buen amigo Diego Molero. Sí lo son Beatriz Rico –3 papeles– y Jorge de Juan, en la piel de un hombre inocente, falsamente acusado, al que le toca huir de la policía; el hilo conductor de todo, una trama recurrente en el celuloide de Hitchcock. La adaptación teatral –firmada por Patrick Barlow– se concede cambiar el final, aquí feliz, la única licencia de un formato galardonado con dos Tony en Broadway y con un Lawrence Olivier a la Mejor Comedia.
"No soy un bicho raro, puedo actuar acompañado". Gabino Diego reconoce que "necesitaba" volver a subir al escenario con otros colegas del oficio, tantas noches acostumbrado a la solitud de un exitoso monólogo que retomará el año que viene. "Trabajar solo te da mucha libertad, y eso me gusta, pero un poco sí que necesitaba volver a compartir". "Parece que los actores que actúan solos es porque no se entienden con los demás", suma, pero no es su caso. Y eso que no le duele reconocerse algo vanidoso.
"Me preocupaba colocar bien la voz, no castigarla". Gabino Diego localiza aquí su principal temor ante Los 39 escalones, una obra que le exige un frenético travestismo escénico y vocal. "Trabajé con mi profesora de canto", explica su antídoto mientras imita del tirón a la granjera y a la mujer del espía a los que da vida durante la función. "Cada día trato de dar lo mejor que tengo como actor", promete un año después de comenzar con las funciones. "Mientras el público siga respondiendo la obra me seguirá haciendo gracia".
"Sencilla, pero compleja". "Con un lenguaje muy cinematográfico". Así describe Gabino Diego una función "que juega mucho con el clown y la parodia" . Y que respeta, se alimenta y potencia el sentido del humor de Hitchcock, al que se rinde un homenaje global con guiños a Los pájaros o a Con la muerte en los talones. "Gustará por igual a los amantes del director y a los de la comedia", reparte. También a los niños, a los que anticipa que se lo pasarán bien desde la butaca.
Sin cine que estudiar en la mesilla de noche –"tenía una cuantos proyectos pero no han salido"– y con Los 39 escalones a punto de finalizar gira, Gabino Diego calcula que con el nuevo año retomará Una noche con Gabino, espectáculo que le ha permitido ´arruinarse´ ampliando una importante colección de fotografías. Joan Fontcuberta, Robert Freeman o Alberto García-Alix son algunos de los autores recopilados. También el mallorquín Toni Catany, al que reconoce como gran fotógrafo y "buen amigo".