MATEU CUART. PALMA.
El que anoche se escuchó en el Auditòrium de Palma fue un cuento de Navidad poco al uso. Una historia, basada en hechos reales, de ausencias, indigencia y malos tratos, aunque con final feliz. Y es que, al fin y al cabo, la Navidad, es "un tiempo de milagros, ya sean pequeños o grandes", según dijo Miquel Mestre, autor de la narración que sirvió de hilo conductor al Concert de Nadal de la Coral Universitat de les Illes Balears y su decena de corales filiales.
La cantata Les dotze van sonant, del contratenor catalán Jordi Domènech, presente ayer entre el público, unió sobre el escenario a unos 400 cantores de entre cinco y 80 años. Juntos desgranaron doce villancicos tradicionales de distintos rincones de Europa (entre ellos, el inglés Conventry Carol, el búlgaro Voschata majka o el francés Entre le boeuf et l´âne gris), acompañados por Arnau Reynés en el órgano y por el público en Adeste fideles y Escolteu! Els àngels canten.
La actuación, dirigida por el director fundador de las formaciones, Joan Company, estuvo precedida por un pregón a cargo del presidente de Projecte Home, Tomeu Català, quien alabó el canto coral por cuanto promueve la conciencia de pertenencia a una sociedad que hay que cambiar "no tanto con teorías como con decisiones y estilos de vida".
En su intervención, Català reconoció haber vivido durante años la Navidad de manera "horrorosa", llorando incluso por la hipocresía de unas palabras que no se correspondían con la realidad. Las tornas cambiaron hace 22 años. Desde entonces, su Navidad está llena de vida y alegría. "Veo lo que veía antes, pero veo mucho más y siento mucho más", explicaba. Hablaba de amor, de solidaridad y de estima. Y allá donde están, dijo, es Navidad.
Tras la felicitación de la rectora de la Universitat de les Illes Balears, Montserrat Casas, un Adeste fideles entonado a la vez por cantores y público, que llenó la platea y buena parte del anfiteatro, puso fin a un concierto casi al tiempo en que, en el patio de entrada del Ayuntamiento de Palma, los alumnos del colegio sueco cantaban a Santa Lucía. De blanco, mayoría rubia y con estrellas en la mano, aportaron luz a una noche que se les puso en contra: la lluvia impidió el mercadillo previo y les obligó a resguardarse en Cort.
También la Federació de Corals de les Illes Balears, que programó una nueva edición del encuentro Els Cors de Mallorca canten a Nadal en la Porcíncula y la iglesia parroquial de Sa Pobla, quiso alzar la voz en una noche en la que Mallorca cantó a la Navidad.