LLUÍS AMENGUAL
El Texas Hold´em es la versión del póquer más popular. Escondiendo las cartas hasta el final, tiene como objetivo llevarse un bote en metálico. Caso análogo de lo que entre mañana y el 18 de diciembre sucederá en Copenhague: un Texas Hold´em climático entre más de cien jefes de estado.
Fue en 1997 cuando 37 países industrializados firmaron el protocolo de Kioto comprometiéndose a reducir con vistas a 2012 las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) un 5,2% respecto a las emisiones de 1990. Dicho en otras palabras, en un lapso de 22 años de cada 100 unidades emitidas, se podrían verter a la atmósfera 94,8. El GEI más conocido es el CO2 o dióxido de carbono, pero no es el único que regula Kioto. Se le suman el metano, el óxido nitroso, hexafluoruro de azufre, hidrofluorocarbonos y perfluorocarbonos.
Kioto acaba su vigencia el 31 de diciembre de 2012, por lo que se debe redactar uno nuevo, esta vez en Dinamarca. La Unión Europea ya ha puesto las cartas sobre la mesa comprometiéndose al denominado 20, 20, 20 para 2020 respecto a 1990: reducción del 20% de las emisiones de los GEI, aumento del 20% de la eficiencia energética y llegar a la producción energética del 20% con fuentes renovables.
Igual que el Texas Hold´em, los otros países esconden sus cartas hasta el final. Estados Unidos ha propuesto una reducción del 17% en 2020 de las emisiones de GEI respecto 2005. Parece casi equivalente a las emisiones de la UE, pero hay un detalle: los europeos toman como referencia 1990, cuando las emisiones eran mucho menores. Por tanto, Estados Unidos sólo reducirá un 6% las emisiones respecto a 1990.
En póquer, si un jugador apuesta y todos los demás se retiran éste se lleva todo el dinero del bote. En Copenhague, lo contrario: quien se retira, se lleva el dinero. Pero sólo el dinero a corto plazo. A años vista, el clima decidirá.