S. SANSÓ. PORRERES.
Disertaciones parapetadas de (buena) música. Historias mínimas sobre encuentros en la barra de un bar, paseos playeros o niños temerosos en parques de atracciones cotidianos, se entremezclan con episodios oníricos ideales como trasfondo para canciones de melodía fácil. Los barceloneses Manel ofrecieron la noche del sábado en el Auditori de Porreres una nueva muestra de su pop particularmente conectado a Sisa, Pau Riba o los mallorquines Antònia Font, pero que va un poco más allá y lo engarza también con facilidad al rock de Els Pets, Pulp o incluso al reggaeton más indolente de Shakira y Alejandro Sanz.
Guillem Gisbert (voz, ukelele, armónica), Roger Padilla (voz, guitarra, banjo, melódica), Martí Maymó (bajo, clarinete) y Arnau Vallvé (batería), se unieron bajo nomenclatura masculina en 2007 para participar (y ganar) en el concurso maquetero Sona 9 catalán para nuevos valores musicales. Pocos meses después y a la salida del estudio de grabación vendrían los reconocimientos mediáticos.
Manel tocó su repertorio íntegro ante las 400 personas que llenaron el recinto porrerenc, lo que incluye las doce canciones de su primer y único disco hasta el momento, Els millors professors europeus (premio al mejor disco pop-rock del año según la revista Enderrock), una villancico urbano y tres versiones que animaron sobremanera al público, que aderezó con palmas y movimientos pendulares la mayoría de interpretaciones.
Visiones irónicas sobre el turismo de masas (Roma), la obsesión por la estética (Els guapos són els raros), las observaciones repentinas (Captatio benevolentiae), o los desencuentros públicos (Ai, Dolors!). Incluso en el corte que cierra el disco, (Corrandes de la parella estable), invitaron a la participación activa y a la rima improvisada de los espectadores sobre el escenario, que una vez más no desaprovecharon el micrófono. Integrado dentro del festival Arrels 09, el concierto de Manel fue precedido la semana pasada por el del cantautor Joan Miquel Oliver y se completará este próximo martes con la música tradicional de los hermanos Martorell, a las siete de la tarde.