FRANCESC M. ROTGER
Fedra. Versión: Juan Mayorga. Dirección: José Carlos Plaza. Intérpretes: Ana Belén, Alicia Hermida, Fran Perea, Chema Muñoz, Javier Ruiz de Alegría y Víctor Elías. Escenografía: Francisco Leal y José Carlos Plaza. Vestuario: Pedro Moreno. Iluminación: Francisco Leal y Oscar Sáinz. Música original: Mariano Díaz. Escenario: Auditòrium.
La historia de origen mitológico de Fedra (y su trágico amor por su hijastro) la han tratado bastantes autores a lo largo de los siglos (Eurípides, Séneca, Racine, Unamuno, Espriu, el mallorquín Llorenç Moyà…) pero, vaya usted a saber por qué, no es de las que más se vienen prodigando en nuestros escenarios. Juan Mayorga, uno de los más brillantes dramaturgos españoles contemporáneos, ha realizado su propia versión, brindándonos un cuidadoso equilibrio entre la grandeza del lenguaje de raíces clásicas y la sustancia misma del clásico: es decir, aquello siempre vigente, sin más alusiones que las imprescindibles (por ejemplo) al panteón grecorromano. Lope decía, en una expresión que me gusta citar, porque me parece muy definitoria del arte escénico, que para hacer teatro basta con una manta y una pasión. Esta Fedra nos aporta una escenografía efectiva, un bello vestuario, una iluminación ajustada, una música impresionante y algunas escenas, secundarias, pero que recuerdan (siquiera parcialmente) a ciertos ejercicios de danza contemporánea. Pero está tan bien hecha que, sin todo ello, funcionaría igualmente. Y, con todo eso, funciona mejor todavía.
Siguiendo esa misma reflexión, no podría haber una buena Fedra, como ésta, sin unos excelentes intérpretes que asuman sus roles esenciales. Tanto Ana Belén como la gran Alicia Hermida están perfectas, pero también el resto del reparto merece elogio, empezando por Chema Muñoz y Fran Perea, que consiguen emocionarnos con cometidos nada sencillos. El numeroso público presente en el Auditòrium, el sábado, les aplaudió con muchas ganas y con toda justicia.