M. PERELLÓ. MURO.
No cabía un alfiler y las entradas estaban agotadas en el Teatro de Muro, y es que Leo Bassi estrenaba en Mallorca su nuevo espectáculo, Utopía. La puesta en escena la organizó la asociación cultural sa Riba. El polifacético artista no defraudó a sus seguidores con la obra que el propio autor define "como la más ambiciosa de sus propuestas". Más de dos horas en las que se compaginan risas, relatos históricos y desfachatez aderezados desde un texto crítico con la sociedad y que llama a la acción.
Tampoco faltaron los guiños al polémico campo de golf que se pretende construir en el municipio de Muro. Y volaron huevos, lanzados con palos de golf, sobre el entregado público. Bassi encarna diversos personajes, desde un ciego anticapitalista que celebra la crisis actual bebiendo cava, para insinuar delicadamente que los banqueros se han estado riendo del ciudadano. "Sabemos que la derecha conserva –mira hacia atrás– y la izquierda mira hacia delante –progresa–", expone.
Bassi también repasa la historia del siglo XIX, el momento de la ilustración y la curiosidad, para escarbar bajo tierra intentando recuperar con ilusión un pequeño hilo desde el que volver a tirar y tramar una revolución lúdica-social. Reivindica las utopías como necesidad. Excepcionales son las perlas sacadas del libro de Aznar Cartas a un joven español o los inventos para que las manifestaciones sean efectivas, ya que en nuestra sociedad son los medios de comunicación los que alteran la perspectiva social, magnificando o minimizando todo impacto según les convenga, defiende.
Después llega el momento de la transformación ante el público para convertirse en un payaso blanco que tiene la inteligencia. Con un toque festivo y circense final y mucha ternura pide que tengamos esperanza, que la historia es más larga de lo que podemos imaginar, desde los hombres y mujeres que pintaban en las cuevas paleolíticas; que nuestros actos tienen implicaciones lejanas, como efectos mariposa; que construyamos nuevas utopías para que puedan ser llamas ardientes con las que otras generaciones inicien las hogueras de las que surgirá el cambio social. En resumen, cumple su objetivo y propone utopías frente a apatías. El encandilado público despidió al artista con una sonora ovación y puesto en pie.