MAR MATO
Con su música algunos anhelan "acabar borrachos" tras una noche de rock and roll en aquellos tiempos en los que Platero y Tú tocaba en Traviesas o el Coliseum, cantando "Tras la barra" o "El roce de tu cuerpo". Eran temas míticos de una banda de rock and roll que colgó el cartel de cerrado. Desde hace unos años, el alma del grupo se lo ha montado solo con Fito & Fitipaldis revolucionando el pop español con nuevas metáforas de sentimientos que nunca antes habíamos escuchado.
–Comencemos por la Fitoterapia. ¿En qué consiste?
–Es una pregunta que realmente tendríamos que dirigir a Gorka Vázquez, el director del vídeo (de la canción "Antes de que cuente 10"). La verdad es que la gente siempre nos pregunta por cosas de los vídeos de Gorka. Yo nunca he hablado de Fitoterapia, pero la gente se lo tomó como algo nuestro. Aplicado al grupo, sería una terapia por la que nos sientan bien las canciones para hacernos más felices, para hacernos sentir...
–Sus letras son como una terapia porque le salen del corazón frente a otros artistas que inventan sentimientos.
–A la hora de escribir, no imagino a nadie escribiendo algo que no siente; sé que existe pero yo creo que al final tienes que hablar de cosas, tienes que contar cosas a ti mismo. La gente espera que las letras vayan dirigidas a ellos. Es mentira. Escribimos para nosotros mismos.
–Quiere decir que, en su caso, sus letras son como un diario personal.
– No creo que haya mucha diferencia entre lo que yo escribo y lo que escribe una persona por la noche en su diario. El motivo que nos empuja a escribir es el mismo, sólo que yo tengo la suerte de que después se convierte en canciones.
–Si Fito no fuese músico, ¿sería psicólogo?
–No, qué va, al revés, los psicólogos se ganan la vida conmigo. Yo ya tengo un tour de psicólogos y psiquiatras y sigo yendo al psicólogo.
–Aunque se ha avanzado mucho, se sigue viendo de forma rara a la persona que acude a un psicólogo, alguien débil, alguien problemático....
–Algo peyorativo... No, ya no. Yo con el psicólogo simplemente converso de cosas que con otras personas sería más difícil hablar. Yo no busco una cura ni un remedio. Antes, si ibas al psicólogo o al psiquiatra te consideraban un loco. Yo como parto de la idea de que estoy loco...
– ¿Le para mucho la gente por la calle para decirle que sus letras le han ayudado?
– Muchas veces me cuentan historias que giran alrededor de una canción. Esa es la magia, la grandeza y cielo de las canciones. Igual que a mí me han ayudado canciones que no son mías, mis propias canciones también ayudan a los demás.
–¿No echa de menos a Platero y Tú?
–No te miento: si me pongo a pensar en eso es como si pasaran 200 años. Lo comparo a la novia del insti (sic). Lo recuerdo con mucho cariño pero como todas las relaciones. Cuando acabas bien, miras atrás y ves cosas buenas. Cuando hubo temblores de tierra es cuando no te apetece mirar atrás. Yo tuve suerte con Platero y Tú porque tuve años muy divertidos. Fue la primera banda con la que vivimos del rock, con la que salíamos fuera de Euskadi.
–Pues yo, le confieso, los echo de menos.
–Eso está muy bien. Yo me encuentro con chicos que de aquella no tenían edad para ir a un concierto y me dicen que les gustaría ver a Platero. Platero sigue vivo, si escuchas al grupo. Me pasa como con Hendrix. Está muerto pero al poner el disco está vivo.
–Usted que en un tema recuerda a Radio Futura, ¿cree que se ha vanagloriado de más la música de los 80?
–Habrá de todo. En el caso de Radio Futura, los recuerdo porque hice una versión para un disco homenaje a la banda en el que canté "La negra flor". Lo hice dedicándoselo a mi pareja. Nos habíamos conocido un tiempo antes y fuimos juntos al estudio y le canté la canción a ella. Radio Futura abrió un estilo. Ellos hicieron camino y nosotros lo aprovechamos después.