Entrevista. Luis Alberto Segura / Músico
GABRIEL RODAS. PALMA.
A Luis Alberto Segura, L.A. en el circo rockero, le ha cambiado la vida "en el último año". Sin arrojar "nunca la toalla" y siendo "perseverante", ha conseguido lo que venía buscando desde hace tiempo: vivir de la música, o lo que es lo mismo, "sólo responder preguntas, componer canciones y tocar en directo". Aunque Heavenly Hell es su cuarto trabajo, en cierto modo es el primero, al ser el único que está teniendo repercusión nacional debido, en parte, a su fichaje estelar con una multinacional, Universal.
"No es un empezar de cero real, porque llevo en esto unos diez años, aunque es cierto que fuera de la isla no me conoce ni Dios. Pero eso me encanta, porque supone una bocanada de aire fresco, una renovación, enfrentarte a un público nuevo", señala un músico que desde el pasado 13 de octubre, fecha del lanzamiento de su nuevo álbum, ha hecho más entrevistas que en la última década, "unas cincuenta", calcula.
Curtido como batería en grupos como Los Valendas o The Nash y conocedor de la industria como dueño de Dreamville Records, el pequeño sello desde el que publicó sus tres anteriores trabajos, Segura brinda once cuidadas composiciones en un cedé que, según su propio autor, presenta "buenas melodías, suena bien, no aburre, no es muy largo y tiene una portada atractiva".
Sin Universal, la multinacional, el disco "sería igual de bueno, pero no lo podríamos haber mezclado en Atlanta y masterizado en Nueva York", reconoce. Ni contar con Nick Didia, el brazo derecho de Brendan O´Brien, productor habitual de Bruce Springsteen y Pearl Jam, como colaborador.
"Nick Didia inventó el sonido con el que yo me he criado y con el que hemos jugado en el estudio de grabación. Trabajar con él ha sido como tocar el cielo, un máster de una semana de regalo", expresa.
A diferencia de lo que dicen los tópicos, Segura asegura que no ha tenido que renunciar "a nada" por estar dentro de una gran casa discográfica. "Me han pedido que sea yo mismo y que transmita en todo momento mis vibraciones al equipo de la compañía, que les dé trabajo, comunique mis inquietudes y dudas, y genere mucho material", explica el compositor, cantante y guitarrista, testigo directo del difícil momento por el que atraviesa la industria. "Se palpa el nerviosismo. Todo el mundo sabe que la industria está herida de muerte, pero nadie sabe cuándo morirá".
No obstante, agradece, "y mucho", la confianza que Universal ha depositado en su trabajo. "Muchísimos grupos se pierden por ausencia de un padrino. Caen por agotamiento en la batalla, cansados de tocar en bar de la esquina y buscar dinero para sacar sus canciones. Yo mismo estuve a punto de tirar la toalla, de dejarlo una temporada", se sincera.
Con gira cerrada hasta el mes de febrero y algunas citas de altura en festivales de verano que prefiere no anunciar "hasta que estén cerradas al cien por cien", Segura y su banda, integrada por antiguos miembros de Sexy Sadie y The Nash, presumen de unos directos que "convencen", apoyándose en la "honestidad, sin poses falsas".