AGENCIAS. MADRID.
El presidente del PNV, Íñigo Urkullu, dijo ayer que, a pesar de ser "profundamente cristiano", no se siente afectado por las declaraciones del secretario de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino, en las que advertía de que quien votara a favor de la Ley del aborto está en pecado público y calificó de "herejes" a los católicos que respalden esta reforma legal.
Las palabras de Camino fueron matizadas por sus propios compañeros. Así, el arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, aseguró que los representantes públicos que apoyen con su voto la Ley del Aborto estarán en un supuesto de excomunión. Para monseñor Gil Hellín, quienes apoyen la Ley del Aborto con su voto no caerán en la "herejía", aunque desde el punto de vista doctrinal sí es motivo de excomunión.
Por su parte, el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, opinó que las advertencias de Camino, "no tendrán efecto" sobre ningún diputado a la hora de votar la nueva ley del aborto. Para Duran, "la Iglesia tiene el derecho a hablar" y en realidad tiene "el deber de defender el derecho a la vida", aunque ha reconocido que "quizás pudieron utilizarse palabras diferentes".