M. ELENA VALLÉS
A Bartomeu Llinàs le preocupa más el tiempo que hará mañana que la cultura, pues ya comentó sotto voce en Formentor que el cargo de conseller en la materia le había caído del cielo. Pero rectifiquemos su cometido: el conseller de Educación full-time ha aceptado como un mayordomo decimonónico que caigan de su jurisdicción los dos proyectos culturales más importantes de 2010: el Any Chopin y las Converses a Formentor. Dos bomboncitos que gestionará la ex de Cultura Bàrbara Galmés desde su Oficina de Análisis y Prospección (¿departamento aeroespacial y abstracto?), dependiente de Presidencia. Resumiendo: Que con nuestro dinero Francesc Antich le ha creado a la susodicha una mini-conselleria de Cultura en el Consolat de la Mar, para tenerla entretenida y no mandarla a las aulas de Secundaria, que son muy duras.
No obstante, las ampollas se levantan ipso facto al pasearnos por los despachos de la calle Alfons el Magnànim. ¿Para qué tantos asesores y delegados de Literatura y Música en la conselleria cuando los dos proyectos más importantes no están bajo sus auspicios? Sin competencias sobran las bicocas, y sólo queda el trabajo burocrático de rellenar instancias para pedir subvenciones. Que Presidencia tome decisiones sobre los proyectos culturales más importantes supone un agravio por parte del Govern hacia Cultura. Y que Llinàs no alce la voz ante la merma de quehaceres no le deja en mejor lugar. ¿Qué dirían ustedes si en Economía se gestionaran temas de Sanidad?
Pero repartamos los papeles de malo, ahora que Grimalt de Medio Ambiente se cambia la careta y rectifica para que Al Pacino pueda rodar en Cabrera. El nuevo conseller de Cultura en el Consell, Joan Font i Massot, va a tener que salvar un barco que hace aguas: el Teatre Principal, cuya coproducción Mort de Dama ha triunfado en los Butaca. Su primer síntoma de debilidad, la programación de este último cuatrimestre, con 18 conciertos frente a 10 representaciones dramáticas. ¿Se endeudará más el teatro (el déficit ya es de 1,4 millones de euros), se contratarán espectáculos más comerciales para no cerrar o se convertirá en sala de conciertos? Con lo que nos ha costado, esperemos que el Principal no termine siendo una infraestructura desaprovechada, como lo es actualmente la sede del Institut Ramon Llull en Palma, que prometió convertirse en un centro cultural activo de la ciudad. ¿Alguien ha ido alguna vez?