MATEU CUART. PALMA.
El mallorquín Tomeu Seguí (Palma, 1962) resultó ayer ganador del Premio Nacional del Cómic por Las serpientes ciegas, una historia de intriga política sobre dos personajes con cuentas pendientes a caballo entre Estados Unidos y España, con la Guerra Civil como trasfondo, que supuso "un cambio de registro" en la trayectoria profesional del artista.
Una llamada del ministerio de Cultura le alertó ayer por la mañana de una victoria compartida con el madrileño Felipe Hernández Cava (Madrid, 1953), a cargo de la trama, que el dibujante contemplaba ya como posibilidad, después de hacerse con los premios a la mejor obra y al mejor guión en el Salón del Cómic de Barcelona.
"Tiene un muy buen guión, y con el dibujo le hemos dado una ambientación y un color que han gustado. Los primeros sorprendidos con el éxito de la versión francesa fuimos nosotros", admitió el dibujante sobre una obra definida por Florentino Flórez, colaborador habitual de Bellver, el suplemento cultural de DIARIO de MALLORCA, como "una crítica a la izquierda desde la izquierda", y una reflexión "sobre el bien y el mal".
Sólo se han celebrado tres ediciones del certamen, pero con el suyo son ya dos los premios que han ido a parar a Mallorca, después de que en 2007 se lo llevara Max. "Los premios siempre son casualidades, te los mereces como otras muchas obras, pero lo que está claro es que en Balears hay un puñado de autores muy importantes que publican aquí y en los mercados americanos y francés. El cómic en el archipiélago tiene motivos para estar contento", sentenció.
En vista del éxito, Seguí y Hernández han puesto ya sus manos sobre una historia de espionaje ambientada en los años 50 y que transcurre en Londres, Yugoslavia y Balears.