MATEU CUART. PALMA.
La conselleria de Medio Ambiente, encabezada por el ´uemita´ Miquel Àngel Grimalt, advirtió ayer de que el rodaje de la nueva película de Al Pacino en Cabrera tiene un encaje "difícil" con el Plan rector de uso y gestión del parque, que limita las grabaciones cinematográficas con carácter profesional, comercial o mercantil a fines "de divulgación, promoción institucional o relacionados con la naturaleza".
La norma se justifica en la multitud de solicitudes –hasta 80 en un año– que acumulaban otros parques naturales como el de Doñana, y en las fatales consecuencias que han supuesto para el entorno otros rodajes de Hollywood en playas como las de Bali.
Con todo, las fuentes consultadas estimaron preciso aguardar hasta la recepción de la solicitud para "estudiar qué tipo de grabación quieren hacer", y no descartaron una interpretación voluntarista de la normativa que permitiera amparar la película en alguna de las finalidades previstas. Sólo se cerraron en banda al desembarco masivo de material y personas.
Tampoco rechazaron el cobro de una tasa por el rodaje, en atención a su ánimo de lucro. "Son unas competencias que acabamos de recibir, y de momento sólo hemos dado permisos para rodar documentales, siempre con la supervisión de técnicos", abundaron.
Además, desde la conselleria se recordó que "hay lugares del archipiélago en los que es imposible acceder salvo en itinerarios guiados" y esgrimieron también problemas técnicos para trasladar hasta allí los tráilers que se acostumbran a utilizar en este tipo de rodajes. "El puerto no tiene calado para según qué tipo de barcos, y no hay más que una embarcación que traslada hasta allí pequeñas camionetas", señalaron.
Hubo igualmente peros para el rodaje en Sa Dragonera, por mor de su catalogación como parque natural, y se insinuó que Formentera podría acabar por convertirse en el destino final del afamado actor que dio vida Michael Corleone en El Padrino. "Allí tienen tasas estipuladas para este tipo de actividades", admitieron.