EFE. MADRID.
El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, esbozó ayer la posibilidad de que "haya una enseñanza obligatoria hasta los dieciocho años, como en otros países ocurre", como respuesta a la propuesta del Partido Popular de instaurar un bachiller de tres años. En cualquier caso, advirtió en una entrevista concedida a RNE, la propuesta no va a darse para "mañana por la tarde". Según explicó, el sistema educativo actual es "demasiado rígido". E insistió en que para que la reforma sea posible "tiene que ser más flexible y contar con distintas posibilidades dentro de las formas de hacer Bachiller".
En principio, el PP estaría dispuesto a que se hable de la ampliación de la educación obligatoria, aunque considera "que no es el asunto más urgente de la educación española", como matizó el portavoz de Educación del Grupo Popular en el Congreso, Juan Antonio Gómez Trinidad. Asimismo, advirtió de que extender la obligatoriedad sería una medida "muy arriesgada o que por lo menos requiere una cierta prudencia", ya que incluso puede "fomentar" el fracaso escolar.
Tanto el principal partido de la oposición como algunos sectores educativos vienen defendiendo un bachillerato de tres años (ahora tiene dos cursos y se puede estudiar en cuatro años), aunque no creen que esta etapa tenga que ser necesariamente obligatoria, y advierten del riesgo de forzar a más años de escuela a quienes no quieren seguir. Más concretamente, el PP defiende que se den "todo tipo de facilidades" para estudiar hasta la mayoría de edad, "no tanto hacerlo obligatorio cuanto que la formación cada vez sea más accesible y de más calidad".
El presidente de la Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA), Luis Carbonell, también se mostró partidario de aumentar los cursos de bachillerato "pero rebajando las etapas anteriores", y precisó que no se puede obligar a estudiar hasta los 18 años pues puede ser "contraproducente" para el interesado y los compañeros.
El presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), Pedro Rascón, compartió la escolarización hasta la mayoría de edad como idea general, pero rechazó que suponga la prolongación de la ESO, sino que debe servir para cursar otras enseñanzas. También apuntó hacia una "armonización legislativa", por ejemplo, sobre edad laboral y derechos y deberes de los menores.
El sindicato de profesores ANPE defendió la reforma de la secundaria y un bachillerato de tres años, aunque esta etapa "no es ni puede ser" una enseñanza obligatoria. Por su parte, FETE-UGT celebró el "talante, la flexibilidad y el sentido común" de la posibilidad apuntada por Gabilondo. Conseguir que todos los ciudadanos tengan una enseñanza obligatoria hasta la mayoría de edad es un objetivo "ambicioso" que aumentará la cualificación profesional de los españoles.
La obligatoriedad hasta los 18 años supondría reformar la LOE e implicaría también subir la edad mínima de acceso al mercado de trabajo, que ahora está en los 16. En estos momentos, aproximadamente uno de cada cuatro alumnos no consigue graduarse en ESO a los 16 años y en torno al 30 % de los jóvenes de entre 18 y 24 años no ha completado la secundaria postobligatoria ni sigue ninguna educación o formación.