C.M. PALMA.
"La comedia continúa en el Teatre Principal tres siglos después, especialmente durante esta legislatura". Jaume Font, portavoz del PP en el Consell, volvió a cargar ayer contra la "falta de visión" y "nefasta gestión" de los responsables del teatro, entre los que "hay pocas ganas de que funcione de forma eficiente". El popular –acompañado de Catalina Sureda, Bartomeu Martínez y Fernando Rubio– calculó que el déficit del centro sería cercano al millón cuatrocientos mil euros, "un disparate". Asimismo, criticó que "no hay ningún tipo de intervención" en sus gastos ("15 millones" presupuestados desde su reapertura), y aseguró que no les han querido facilitar las cifras de espectadores y taquillas solicitadas; desde 2007 hasta 2009.
Font, quien aseveró que la afluencia al Principal "ha descendido", reveló que el teatro esperaba ingresar en concepto de taquilla 500.000 euros en la presente temporada, una cifra que entiende se ha visto reducida "en un 70%", esto es, cerca de 350.000 euros de menos que sumar al millón de déficit que arrastra el Teatre.
Por su parte, Joana Lluïsa Mascaró, vicepresidenta del Consell y del Patronato de la Fundació del Teatre, desmintió a Font y aseguró que "siempre han tenido las puertas abiertas de la Fundació" y "acceso a todos sus papeles", que han ido a consultar "muchas veces". Asimismo, la consellera de Cultura negó que la asistencia al Principal haya bajado –"incluso ha subido"– y que los gastos del Teatre "no estén controlados" . Éstos –"presupuestos, liquidaciones o programación"–, se aprueban desde el Patronato, recordó, donde todos los partidos están representados; el PP con Sureda y Martínez. "No es cierto que las cuentas de la Fundació no se auditen", añadió, aludiendo a las "auditorías independientes" que se contratan "ya aprobadas las liquidaciones".
Respecto al déficit acumulado, Mascaró lo reconoció en 2008 y 2009, aunque rescató que "estaba presupuestado" en ambos casos, y que los populares "no votaron en contra". "Se aprobaron así para dar potencia al Teatre. Un déficit no es necesariamente malo, aunque lógicamente se tendrá que reducir".
Aunque Mascaró auguró que los recortes serán "muy probables" el año que viene, no quiso confirmarlos, a la espera de los próximos presupuestos, donde el Patronato decidirá si quiere "enjuagar la deuda de golpe o arriesgarse con un año más de déficit".