G. RODAS. PALMA.
"No me gusta repetirme. Dedico tres años de mi vida a cada película y necesito retarme, sorprenderme con cada trabajo. Siempre trato de ejercer de camaleón", confiesa Daniel Monzón (Palma, 1968), que ha cumplido sus exigencias con Celda 211, su cuatro trabajo como director, un filme de género carcelario que triunfó en los festivales de Sitges, Venecia y Toronto y que intentará hacer lo propio con el público español a partir del 6 de noviembre, fecha en la que se estrenará en las salas comerciales. "Atrapa al público desde el primer fotografama", avisa el cineasta.
Definida como una película que "dispara con balas al poder", para el que "hay vidas que valen más que otras", Celda 211 es "un drama carcelario" que cuenta la historia de un motín en el que se verá envuelto un funcionario de prisiones que estaba visitando el centro un día antes de incorporarse a su nuevo puesto de trabajo.
El filme se basa en un libro de Francisco Pérez Gandul, "una novela que me llegó de manos de los productores y que me leí de un tirón", recuerda Monzón, quien enseguida vio en ella "una película excelente".
Con el guionista Jorge Guerricaechevarría, Monzón realizó "algunos cambios", aunque conservó "todo el espíritu" de una historia "claustrofóbica" que se sustenta "en un grupo muy sólido de actores".
Luis Tosar, Antonio Resines, Alberto Ammann y Marta Etura encabezan el reparto. "A Tosar lo tuve claro desde el principio –confiesa–. Es uno de los mejores actores europeos al que la crítica internacional le saluda como uno de los grandes, a la altura de Robert de Niro y Daniel Day-Lewis. Le da un verdad absoluta y una humanidad a todo personaje que toca. Sin duda, es un regalo para esta película".
No obstante, el papel protagonista de la cinta se lo lleva Alberto Ammann, un actor no tan conocido como Tosar al que fichó porque necesitaba "un rostro que llegara virgen al espectador", apuntó.
Director y guionista no solo tradujeron la novela de Pérez Gandul al lenguaje cinematográfico, también enriquecieron la historia con documentación sobre la vida en las cárceles españolas. "Acudí directamente a la realidad, visitando prisiones y entrevistando a presos, algunos con un largo historial delictivo", asegura. "La cárcel es el mundo de fuera en MP3", le soltó un interno. "La psicosis es el estado natural de las cosas", le reveló otro preso refiriéndose al día a día entre rejas.
Rodada con cámara digital, en una cárcel abandonada de Zamora, Celda 211 está filmada "a modo de noticia de Telediario, buscando que el espectador entre en ese huracán que es el motín", para el que utilizó a figurantes que eran presos reales en tercer grado y otros que habían estado en la cárcel.
La película ha conseguido distribución internacional (en Estados Unidos, Francia, Italia, Rusia, Inglaterra, Australia, Nueva Zelanda, Canadá y algunos países de Latinoamérica y Asia) y ha conquistado a los productores de Hollywood. "Me han ofrecido un remake con Russell Crowe, pero les he explicado que ya he hecho esa película", señala Monzón. "No tengo ningún interés en rodar en Estados Unidos, sino en hacer buenas películas. No quiero que me manipulen. Quiero hacer el cine que desee. Hollywood no es mi meta", aclara.