EFE. GINEBRA.
La Justicia suiza anunció ayer su decisión de negar la libertad condicional al famoso cineasta Roman Polanski por considerar que existe riesgo de fuga, una posibilidad que su defensa rechaza, al tiempo que se prepara para apelar esa decisión ante la máxima instancia judicial del país. Polanski se encuentra en su cuarta semana de detención en Suiza, como resultado de una orden de detención emitida en Estados Unidos a causa de un proceso que tiene pendiente desde 1977 por la presunta violación de una menor.
La respuesta negativa dada por el Tribunal Federal Penal a la demanda de libertad de Polanski sigue a una decisión en el mismo sentido tomada por la Oficina Federal de Justicia, con lo cual la última opción que le queda es acudir al Tribunal Supremo. Ese será el camino a seguir, confirmó su abogado, Hervé Temime, quien agregó que en la siguiente etapa intentará aportar mejores garantías y demostrar a los magistrados que no existe el riesgo de evasión al que han hecho alusión.
El realizador, aseguró el abogado, "se compromete de la manera más firme posible a permanecer en Suiza durante todo el procedimiento de extradición". Ante el Tribunal Federal Penal, Polanski ofreció como fianza su chalet en Gstaad, una exclusiva estación de esquí suiza. Concretamente, planteó que esa propiedad fuese embargada y se emitiese una prohibición de venta, pero los jueces señalaron que esta forma de fianza no satisface las exigencias legales.
En la argumentación de su decisión, el Tribunal Federal Penal concluyó que en caso de conceder la libertad a Polanski, el riesgo de fuga era demasiado alto, tanto por los "medios" económicos de los que dispone, como por sus "motivaciones". Precisó que entre esas motivaciones podría encontrarse el deseo de reunirse con su familia, así como el impacto que tendría para su carrera la interrupción prolongada de su trabajo.