MATEU CUART. PALMA.
"Pensé que Rimbaud era una buena excusa", asegura Pere Fullana. Una buena oportunidad para hacer cabaré tragicómico de una vida "interesante y especial, que cambió para siempre la poesía", y que ha dado pie a No t´en riguis d´en Rimbaud, una nueva producción de Iguana Teatre que ayer entró en fase de ensayos en el Teatre del Mar, con Caterina Alorda y Joan Bauçà en los papeles protagonistas.
"No es algo en absoluto elitista", aclara el director de un espectáculo en construcción, "un poco surrealista", que aunará monólogos, ventriloquia, magia y canciones. El de la obra será un recorrido inverso por la línea del tiempo desde las cartas que la hermana del poeta, ya moribundo, remitió a la madre de ambos. Por entonces, el francés renegaba de la literatura y la homosexualidad, a las que consideraba "delirios de juventud", y andaba inmerso en asuntos de tráfico de armas, marfil, "y se dice que también de esclavos", según explica Fullana.
Su pierna amputada, afectada de gangrena, será también protagonista. "Sé que al principio salgo con la piernecilla en brazos y nada más", explica Bauçà, ex ´diabético´ atraído por la libertad del género y del director. "Tanto puede que haga de Rimbaud como de su madre, no lo sé", asume. Algo más definido, el personaje de Alorda parte de la Ofelia de uno de los poemas del francés, inspirado en Shakespeare. La curiosidad por el cabaré la ha llevado a "tirarse de cabeza". También la figura de Rimbaud. "Al poco que empiezas a rascar, ves que es alguien muy inmenso", explicó.
La música en directo correrá a cargo del piano de Agustí Aguiló, que interpretará las piezas compuestas por su hermano, Miquel Àngel Aguiló. "Me he encontrado las letras peladas y las tengo que dejar preparadas para que el actor las cante", explica el compositor, quien sufre en sus carnes la dificultad de poner "música ambientada en una época concreta" y cargada de subjetividad –exigencia de Fullana– a unas letras "muy literarias".
Carme Planells, que ha compartido la dramaturgia con Fullana; Antònia Fuster, diseñadora del vestuario; Jordi Banal, escenógrafo; y Miquel Fullana, iluminador, completan el equipo de un espectáculo que no se estrenará hasta el 7 de enero. De momento, toca disfrutar con los ensayos. "Disfrutar y sufrir", como susurraba Bauçà.