ESTEBAN MERCER. PALMA.
Esta vez sí, Rosario Nadal y Kyril de Bulgaria se separan. Así lo confirman amigos íntimos de la pareja en Palma que quieren mantenerse en el anonimato. Nunca hasta ahora nadie de su entorno había comentado las desavenencias de la pareja más elegante y glamurosa de la realeza europea durante los veinte años que ha durado su matrimonio.
Los rumores de ruptura se sucedían año tras año, especialmente durante sus vacaciones de verano, que se desmentían con espléndidos reportajes, nunca pactados, de los bellos príncipes ejerciendo de padres y practicando deporte en las playas mallorquinas. Esta belleza más que notoria y un estilo impecable y moderno los catapultó a una fama que se ha extendido por el mundo como sinónimo de elegancia desde que apareciera una foto de ambos paseando por el Passeig de Mallorca, vestidos con sencillas camisetas de algodón blancas y vaqueros estratégicamente agujerados y algunas tallas de más que daban a conocer a una pareja más propia de Hollywood que de una realeza entonces todavía muy encorsetada. Esa instantánea confirmó un noviazgo que había comenzado años atrás y que acabó en una romántica boda ante los Reyes en el Palau de la Almudaina.
Kyril era el primer hijo de los Reyes de Bulgaria, entonces exiliados, que se casaba y además con una mallorquina de buena familia, nieta de Miguel Nadal Comas, fundador de Minaco y del Conde de Olocau por línea materna. No se habían casado todavía Simoneta Gómez Acebo y José Miguel Fernández Sastrón, que recientemente también han confirmado su separación, así que la boda de Rosario y Kyril fue la primera gran boda de la realeza en siglos que se celebraba en Palma, generando una enorme curiosidad y cierto orgullo patrio que hacía soñar en cuentos de hadas para el futuro. La pareja se estableció en Londres donde ya vivían juntos desde un año antes, comenzando así un ascenso social y profesional que no ha hecho más que aumentar. Al principio Rosario, convertida en Alteza Real y Princesa de Preslav, era famosa por estar casada con el bello Kyril de Bulgaria, hasta que la conoció en Palma el modisto Valentino que inmediatamente la convirtió en su musa. Durante años la princesa mallorquina trabajó en la moda como imagen de la firma italiana hasta que decidió dedicarse de lleno a su verdadera vocación, el arte. Creó así RSC Contemporany, una pequeña consultoría de arte que se ha convertido, gracias a su profesionalidad y discreción, en un referente mundial al que acuden los coleccionistas más exquisitos en busca de nuevos valores donde invertir asesorados por la autoridad y el prestigio de, en este caso, Rosario Sachsen "Saxe" –Coburg, apellido de su marido y que mantendrá tras el posible divorcio–.
Se casaron en régimen de separación de bienes pero su fortuna ha ido en aumento. De hecho, este pasado verano inauguraron su nueva casa de vacaciones, una possesió restaurada y decorada con gusto sencillo y exquisito.
El caso de Kyril es similar. Su nombre le abrió puertas pero nadie le regaló un cum laude en economía en Princenton. Se ha convertido por méritos propios en un financiero respetadísimo que ha sabido sortear con éxito los últimos envites de la recesión económica que han pasado muy cerca de su todavía impoluta figura.
¿Por qué entonces se separa un matrimonio que aparentemente tiene todo para ser feliz? Según sus amigos, el desgaste es el motivo principal. Se conocieron en la adolescencia pero sus profesiones exitosas les han ido distanciando. Rosario viaja continuamente por motivos laborales en un afán continuo que ha llegado, en palabras de su marido, a convertir su profesión en un hobby. Nunca se ha conformado con ser solo la musa del diseñador y la esposa elegante de un príncipe de verdad. Sabe lo que quiere y cómo conseguirlo, es tozuda y valiente, y joven.