MATEU CUART. PALMA.
Es difícil traducir casteller al inglés, pero ayer hizo falta intentarlo. Muchos turistas quisieron seguir de cerca el espectáculo organizado por los Castellers de Mallorca en conmemoración de su undécima diada. Para explicarlo como toca era imprescindible hablar de tensión, valentía, compañerismo, concentración y solidaridad.
Un pasacalle condujo hasta Cort al público, más entusiasta que numeroso. Abrían camino los gegants Caietà y Assumpció, pareja de hecho, según las malas lenguas. Junto a ellos, los caparrots Bernat y Agnés danzaban al son de la Escola de Ball de Bot l´Assumpció de Son Espanyolet.
En la plaza, convivían camisas rojas, verdes y moradas. Las primeras, de los Nens del Vendrell. Las dos últimas, de las dos colles de la isla: Al·lots de Llevant, invitados, y Castellers de Mallorca, recibidos por Aina Calvo desde el balcón del consistorio, hasta donde escaló Bet, la niña que coronaba el pilar con el que llegaron andando.
Manos a la obra, los del Vendrell trataron de levantar un cinco de siete que se quedó en intento. Tuvieron ocasión de desquitarse más tarde, con un cuatro de siete con aguja que les hizo recuperar el buen humor. "Hay que preguntar a los de Manacor si Rafel Nadal no participa", planeaban. Y es que la rivalidad entre colles es inevitable, y aún más si comparten isla y nacieron, sin saberlo, casi a la par. "Existe, pero es sana, y hace que nos esforcemos más", admitían los ´verdes´.
Los anfitriones fueron los segundos en probar suerte. Comenzaron suave, con un cinco de siete, pero acabarían por lograr una torre de siete, de las primeras en su aún corta historia, a juzgar por la alegría con la que celebraron la carga. "Ya era hora", decía uno. "Avui vespre serà gros", admitía otro. Todos recibieron la felicitación de Llevant, que también logró ayer el dos de siete. Más costó a los del Vendrell, que tuvieron que asumir varias bajas de última hora, el tres de siete con aguja, que no salió hasta la tercera.
Había previstas aún varias construcciones más hasta que otro pasacalle, este de Cort hasta Ses Voltes, tomara el relevo con la batukada de Maria. Allí tocaba sesión de baile con el grupo Carumbau, y fiesta hasta bien entrada la madrugada con DJ Turbito. Antes, por la mañana, varios talleres y la animación infantil de la plaza Major tenían que servir para completar una jornada dedicada a los castillos humanos, cada vez con más adeptos entre los mallorquines.