G. RODAS. PALMA.
Tantas opiniones como tapas en la barra. TaPalma es diversidad, pero quienes le dan vida, los clientes, se ponen de acuerdo en casi todo: es una feria "entretenida para el paladar" que tendría que celebrarse "más a menudo".
DIARIO de MALLORCA salió ayer a la calle para conocer de primera mano qué piensan los palmesanos de una cita gastronómica que cumple ya cinco años de historia. Entre pincho y sorbo de chatito de vino, una declaración que se repitió toda la noche: "El tapeo te permite conocer la ciudad, divertirte con tus amigos y probar, con un solo bocadito, muchos sabores".
Elegir una de las cinco rutas programadas –Santa Catalina, Centre, Plaça d´Espanya, sa Llotja y Entre rutas– es el primer paso, que siempre se da en función de lo que ofrecen los diferentes locales, 52 en total. Es el caso de Juanjo Muñoz, que acudió ayer a Es Pou de Sant Magí guiado por sus croquestas de jamón". Por cierto, la también conocida como Casa Vasca registraba un lleno absoluto a las diez de la noche.
Otros actúan pensando también en lo que vendrá después: "Yo he optado por Santa Catalina porque después de hartarme de comer pienso irme de copas, y esta zona ofrece más posibilidades que, por ejemplo, plaça d´Espanya", señaló ayer Jorge Frau mientras degustaba un salmorejo en Los Anafes.
A la hora de coger la cartera, no hay acuerdo. La mayoría defiende que no es una feria cara, aunque alguno se queja de que la relación precio-cantidad, falla. "No se puede comparar con las tapas de la Península", dicen muchos, y "habría que apostar más por los productos locales", sostienen otros.
En cualquier caso, el fin de semana arrancó desde la cocina, con jolgorio y buen ambiente, en las mesas y en la calle.