C.MULET. PALMA.
Comenzando por su nombre, L´Hiperbòlic, donde se encuentran "la figura literaria de la exageración" con la extraña voluntad de ser "forma geométrica". La historia de esta publicación universitaria camina perpendicular a la de todas sus similares. Lo suyo, la necesidad de informar. De contar y "dar voz al talento joven", desde un inusual "optimismo", y una premeditada desobediencia a la formalidad. El resultado, diez años o cien números de periodismo "alegre" y "solidario". Que culminarán con fiesta el próximo jueves –en el Teatre Xesc Forteza– con la música de Joan Miquel Oliver, Pep Suasi, Cris Juanico, Miguel Àngel Llonovoy o Vivian Caoba; muchos de ellos "empujados" en sus primeros pasitos por esta revista,
El director de L´Hiperbòlic, Antoni González, confirma la voluntad "de sumar cien números más". Siempre "exagerados, en el sentido de la transgresión". La "independencia", promete, ha sido su santo y seña, necesaria para informar sin adular. Para criticar y para ofender. Para hablar de sexo, de la mano de las Atomic Girls, en la ya famosa página Setzxe. Para "dar una visión optimista de lo que hacen los jóvenes", normalmente sólo publicados cuando hacen algo mal. Y para acercarse a la Cultura en su sentido más amplio.
La lista de los que han hecho posible el camino de L´Hiperbòlic es larga, casi tres centenares, muchos menos que sus anécdotas. Entre los pioneros, destaca González, un "implicadísimo" y fundador Cristòfol Serra. También Albert Herranz, o unos jovencitos Neus Albis, Catalina Cruellas, Miquel Piu y Pere Antoni Pons. Una "mezcla de jóvenes y veteranos", en definitiva, que ha vivido y escrito con tres rectores de la Universitat, ha visto "dos cambios de radicales de Govern," dos de Gobierno, alguna guerra que otra o la llegada de Obama.
Diseñada por Clara Facchi, la cabecera de L´Hiperbòlic se ha mantenido intacta todo este tiempo, una "colorista y pop" declaración de intenciones que resume el periodismo que aquí se hace. "Buen rollo", reflexiona González.