VANESSA SÁNCHEZ. PALMA.
Unas hojas de palmera cubren las paredes. No hay ventanas, las puertas están abiertas, el techo permite distinguir si es de día o de noche. Imprescindible que la luz penetre tal y como marca la tradición. Es tiempo del Sucot. La comunidad judía en las islas prosigue su calendario de festejos. Tras el Rosh Hashaná (Año Nuevo) y el Yom Kippur (Día de la Expiación), llega el momento de dar las gracias por la cosecha.
En el jardín, en las terrazas o en los balcones. Son pocos los hebreos de las islas que construyen una cabaña (sucá) en su casa para conmemorar los cuarenta años que el pueblo judío estuvo vagando por el desierto huyendo de la esclavitud de Egipto para lograr la libertad en la Tierra Sagrada, Israel. Pero muchos se reúnen en la instalada a las puertas de la sinagoga palmesana para recordar que en esta peregrinación "se forjó el carácter espiritual de nuestro pueblo que aún hoy es seña de identidad", explica a DIARIO de MALLORCA Abraham Barchilon, vicepresidente de la asociación de judíos en las islas.
Quizás es la fiesta menos popular entre el pueblo judío, "aunque no la menos importante de la liturgia", recalca Barchilon. En ella, la más larga de las tres del peregrinaje del judaísmo, se da las gracias al Señor por la cosecha después de un año de esfuerzo cultivando la tierra. Es, además, momento de reflexión: En realidad, se construye la sucá para huir de lo material, de la seguridad que se tiene entre cuatro paredes "y fomentar la riqueza de espíritu. Por eso se invita a todo el mundo a ella. No hay distinciones entre el rico y el pobre o entre el hombre y la mujer", añade el vicepresidente de la entidad que recalca además la felicidad que se vive en el interior de las cabañas. "Por algo el Sucot es también la fiesta de la alegría".
En la sucá, que recuerda las antiguas viviendas del desierto, se come y se recita la bendición sobre las cuatro especies que según el Midrash (método que utilizan los rabinos para explicar historias bíblicas), representan los cuatro tipos de personas que integran la comunidad: Etrog (limón); Aravá (sauce); Hadas (mirto) y Lulav (palma).
Hoy sábado concluirá esta fiesta con la Simjat Tora, donde se acabará de leer los tomos de la Ley. Después, jóvenes y niños cantarán diversos salmos para promover la idea de unidad del pueblo.