ANXO LAMELA/EFE. ESTOCOLMO.
El Nobel de Física 2009 premió ayer dos hallazgos que han sido fundamentales para modelar la sociedad de la información moderna, sentando las bases de la comunicación por red y de la fotografía digital.
La Real Academia Sueca de las Ciencias reconoció a Charles K. Kao, británico-estadounidense de origen chino, por sus logros sobre la trasmisión de la luz en fibras para la comunicación óptica, y a los estadounidenses Willard S. Boyle y Georges E. Smith, por inventar un circuito semiconductor de imágenes, el sensor CCD.
Kao se lleva la mitad de los 10 millones de coronas suecas (980.000 euros), mientras que Boyle y Smith se reparten el resto de la cantidad con que está dotado el premio.
El descubrimiento de Kao allanó el camino para el desarrollo de la red de fibra óptica que hoy en día soporta casi todo el tráfico de datos, la comunicación telefónica e internet. El CCD revolucionó la fotografía e inauguró la era de la transferencia digital de imágenes, al permitir que la luz sea capturada de forma electrónica en lugar de sobre una película. Sus aplicaciones se extienden a la medicina, facilitando los diagnósticos y la microcirugía, la astronomía y la oceoanografía, entre otras ciencias.
Los efectos de la luz en el vidrio o el agua fueron descubiertos hace miles de años en Mesopotamia y Egipto, y fibras de vidrio simples se usaban en medicina en la década de 1930.
La invención del láser 30 años más tarde impulsó a un ingeniero electrónico de origen chino emigrado a Londres a estudiar de forma meticulosa las fibras de vidrio ópticas y a calcular cómo transmitir la luz en distancias largas a través de ellas. En 1966, Kao concluyó que el problema no eran las imperfecciones en el hilo de la fibra, sino que el vidrio debía ser purificado, por lo que el objetivo era producir vidrio de una transparencia nunca antes obtenida, algo que logró en 1970, revolucionando las comunicaciones.